Capítulo 1: ¿Londres?
-Hija, siéntate-. Me dijo mi padre.
Había estado toda la mañana y toda la tarde nervioso, de un lado a otro de la casa. Se sentaba y al momento siguiente se levantaba. Iba de la cocina al salón, del salón a su habitación y de vuelta a la cocina.
-Papá, ¿qué ocurre?- pregunté, ya sentada -Llevas todo el día de los nervios, y me estás poniendo a mí igual.
-Estoy esperando una llamada.
-¿Tan importante es para que estés así?- suspiró.
-Esa llamada determinará si nos mudamos o no.
Abrí los ojos, boquiabierta.
-¡¿Otra vez?! ¡Papá, no pueden hacer eso! ¡Es la tercera vez en tres años! ¡Tengo que cambiar de instituto, de amigos, de casa, dejarlo todo atrás! Y precisamente ahora, que he conseguido aclimatarme a Madrid. Ya tuvimos que dejar Barcelona atrás y mudarnos a Sevilla, para luego venir aquí. No quiero irme de aquí, papá.
-No eres la única que tiene que dejarlo todo atrás, ¿sabes?
-Al menos podré seguir viendo a Nerea, ¿no?
Se quitó algo de sudor de su frente.
-No lo sé... De todas formas aún no es seguro. Pero es lo más probable.
-Ojalá mamá estuviera aquí- me crucé de brazos -no nos haría falta tu trabajo, ni mudarnos, nada, y seguiríamos en Barcelona felices.
-Lo sé, pero mamá no está, y tenemos que hacernos a la idea.
Me levanté.
-¿Dónde iríamos?
-No lo sé, me lo dirán cuando me llamen.
-Me subo a la habitación... Avísame cuando sepas algo.
Subí las escaleras hasta mi cuarto, y me tumbé en la cama de lado. No me podía creer que fuéramos a irnos otra vez. Estaba harta de tener que hacer mudanzas. Pensé en mi hermano pequeño, Christian. El pobrecito solo tenía ocho años y no sabía qué pasaba, ni por qué cada año teníamos que cambiarnos de casa.
Era duro pensar que tenía que pasar por lo mismo otra vez.
Me levanté y me dirigí a su cuarto. Abrí la puerta despacio, asomándome por ella. Ahí estaba, tumbado sobre su estómago con un dinosaurio de juguete en una mano y un coche en la otra, mientras hacía sonidos de explosiones con la boca. Sonreí.
-Cuidado con el dinosaurio, vaya a ser que se coma el coche- levantó la mirada, sonriendo.
-Va a comérselo porque tiene hambre- reí.
-¿Me dejas jugar?
Christian asintió, y se movió un poco, dejándome un hueco para sentarme a su lado. Me tendió un coche rojo, y lo cogí.
-Tienes que huir de mí...- dijo agitando su dinosaurio -para que no te coma.
-Vale...- movió su dinosaurio, golpeando el coche que sostenía en mi mano.
-¡He ganado!
-¡Has hecho trampa!
-Mentira- me sacó la lengua.
-¡¿Acabas de sacarme la lengua?!- me moví poco a poco hacia él, y empezó a reír.
-¡No no no! ¡Cosquillas no!
-¡¿Que no?!
Me abalancé y me puse encima de él. Llevé mis manos a sus costillas, haciéndole reír y retorcerse debajo mío.
-¡Lo siento lo siento, no vuelvo a hacerlo!- reí, separándome de él.
-¡Más te vale!
-Ahora, ¡vete!
Salí riendo de su cuarto. Le adoraba. En realidad no era mi hermano de sangre. Mi madre, antes de irse, trabajaba en una empresa de adopción. Estaban a punto de quebrar y quedaban unos pocos niños sin familia. Unos cambiaron de sitio, otros tuvieron más suerte y encontraron una familia... Pero mi madre quiso quedarse con Christian. No sé muy bien la razón, la verdad, siempre dijo que tenía algo especial. Así que llevaba en la familia unos cuatro años.
Bajé a la planta de abajo, mi padre estaba de espaldas a mí sentado en una silla, hablando por teléfono.
-No, llevamos en esta casa algo menos de un año. Ya - se rascó la cabeza - pero eso es muy lejos... Y yo no sé inglés.
Un momento... ¡¿inglés?!
-No estoy seguro de eso. ¿Y cómo hago mi trabajo sin saber el idioma? ... Ah, sí. Está bien. Pues pasenme la dirección por email. ¿Cuándo tendría que empezar a trabajar? ¿Tan pronto? Bueno, está bien. Sí, igualmente. Adiós.
Colgó.
-¿Inglés?- pregunté entrando en el salón -¿por qué inglés?- mi padre se dio la vuelta y me miró tristemente.
-Hija, nos vamos a Londres pasado mañana.
ANDY DIOS ME ENCANTA! Pero o sea, pobre "yo" tanta mudanza. Continua pronto. Espero que este comentario te alegre algo <3
ResponderEliminar