jueves, 30 de enero de 2014

Capítulo 14: Peli


Narra Aina

- ¿Llegaste bien a casa? - me preguntó nada más coger el móvil.
- ¡Pero si me has acompañado hasta el portal! - rió.
- Muchas cosas pueden pasar desde el portal hasta la puerta de casa.
- Sí, que me coma la planta del descansillo. Eres tonto.

Negué con la cabeza riendo. ¡Le había echado tantísimo de menos...! Hubo un silencio en el que solo escuchaba su respiración cuando de repente habló.

- No puedo creer que no me dejaras besarte - me dijo.

Era verdad. Cuando me había explicado la trampa que Shannon nos había tendido, yo le había abrazado sin decir nada, pero luego no había dejado que me besara o me hiciera algo parecido.

- Zayn... Dame tiempo, ¿sí?
- Todo el que quieras - puse cara de tonta, Zayn era un romántico.

De pronto escuché la voz de Sam llamándome para cenar desde la cocina.

- Tengo que colgar - le dije - Sam me llama para cenar.
- Vale, adiós, dale recuerdos - Zayn ya conocía a Sam de cuando salíamos - ¡que aproveche!

Sonreí y colgué el móvil. Me levanté de la cama y entré en la cocina.

- Sobran las palabras, ¿no? - me dijo Sam.
- ¡Ayyyyyyyy! - fui corriendo a su lado y lo abracé mientras él reía. Madre mía, hacía ya tiempo que no me sentía así de feliz.

Me achuchó contra él. Me sacaba media cabeza, así que mi nariz quedaba a la altura de su cuello.

- Hueles tú muy bien para estas horas - me separé de él - ¿has quedado con alguien? Espera... ¿Hannah? - sonrió y yo di un paso hacia atrás - ¡¡¡¡Has quedado con Hannah!!!!

Hannah era una antigua compañera de cuando trabajaba de guía en el Támesis. Desde que se la había presentado en agosto había estado detrás de ella el pobre. ¡Por fin tenía suerte!

- Sí, y me tengo que ir ya, así que siéntate y tómate la cena mientras yo me voy.

Miré mi plato. ¡Tortilla francesa! Me senté en la mesa y vi como Sam abría la puerta y se iba, no sin antes desearle suerte en su cita.


Narra Sophie

Me sobresalté cuando sonó el despertador, y lo apagué. Tenía sueño, mucho sueño, eso de levantarme un día a las tres y al siguiente a las siete pasaba factura. Me di la vuelta para despertar a Harry, pero no estaba. ¿Dónde estaba?

Me preocupé. Habíamos pasado la noche juntos. Bueno, habíamos aprovechado, por supuesto. Me sonrojé al recordar la morbosa noche que habíamos tenido.

- Buenos díaaaaaaaas - en ese momento Harry entraba con una bandeja en la mano.

¡¡¡Me lo como!!!

- ¡Me has hecho el desayuno! - exclamé feliz, mientras él dejaba la bandeja sobre mis rodillas.
- Sí, y me he levantado a menos cuarto para hacértelo así que espero que te guste mucho y te lo comas todo.

Vale, Harry era guapo, inteligente, dulce, simpático, gracioso, divertido, atento y encima hacía unas tostadas de infarto. ¡Tenía el mejor novio de todos!

Terminamos de desayunar y fuimos a vestirnos. Lo hicimos a la vez. Yo lo miraba mientras se desnudaba y yo le dejaba la ropa interior de mi padre. ¡Que tentador! Cuando se puso el chándal del uniforme, cogí la coma de la cadera del pantalón y tiré de él hacia mí.

- Que sepas que me estás haciendo la chica más feliz - sonrió y miró mi boca. Yo sabía lo que quería y dejé que me besara - te quiero.
- Y yo pequeña, y yo - volví a besarle.

Después de nuestra maratón de besos, miramos el reloj y, alarmados, nos terminamos de vestir y salimos corriendo a la calle. ¡¡¡El autobús!!! Por suerte el autobús llegó justo al mismo tiempo que nosotros y montamos en él.


Narra Lala

Llegué al colegio y me puse a buscar a Niall. Estaba enfadadísima con él y yo seguía buscándole. Parecía tonta. De repente alguien tapó mis ojos por detrás y, sonriendo, me puse a decir nombres.

- ¿Sophie? ¿Harry? ¿Liam? - yo preguntaba.
- Hasta que no digas mi nombre no te suelto.
- ¡Andy! - riendo, quité sus manos de mis ojos y la sonreí - ¿qué pasa?
- Nada, te vi ahí parada y decidí venir a verte - se rascó un hombro - parecías estar buscando a alguien.
- Ah... no...
- A mí no me engañas. Buscabas a Niall.

Resoplé.

- Vale sí. Pero Andy... lo extraño taaanto...
- ¡Eres tonta! ¿Por qué no hablas con él? ¡Seguro que es todo un malentendido!
- Tú viste lo mismo que vi yo.
- Tiene una explicación.
- ¿Tú la sabes? - la miré.
- Bueno... sí. Pero no soy quien para meterme. Lo que tienes que hacer es hablar con él y aclararlo. ¡Le quieres!

Me cabreé. ¡A ella qué le importaba!

- Hola - me di la vuelta.

Niall estaba detrás de mí. Miré a Andy quien, con una mueca, se alejó de mí dejándome con Niall. Vaya.

- Hola - pretendí pasar por su lado sin mirarle, pero él me agarró de los hombros y me hizo darme la vuelta - ¡suéltame!
- No. Tenemos que hablar.
- No tengo nada que hablar contigo - me intenté soltar pero no me dejaba - ¡Niall!
- Por favor pequeña. Déjame explicarte que...
- ¡Nada! ¡Yo lo vi, Andy lo vio y medio instituto lo vio! ¿Y tú tienes el valor de venir y encima llamarme "pequeña"?
- Por favor... 

Miré sus azulados ojos. Me miraban desesperados. Dios, ¿qué hacía? ¿Le dejaba que hablara conmigo? Bueno. Tampoco iba a perder nada... Suspiré resignada.

- A las once y cuarto en la puerta de la cafetería.
- ¡Sí! - hizo un gesto con las manos que me hizo sonreír y se fue.


Narra Aina

Nada más llegar al instituto entré al baño. Me estaba meando mucho. Cuando salí y terminé de lavarme las manos, me choqué con un chico al salir. Uno muy guapo llamado Zayn.

- ¡Aina! - me abrazó con una sonrisa enorme - mhm, es la tercera vez que te chocas conmigo en tres días. ¡Deja de tirarme los trastos!

Solté una carcajada y le di un puñetazo amistoso.

- Vas a clase ya ¿no? - me preguntó.
- Sí.
- Te acompaño.

Nada más decirlo me agarró de la mano. ¡¡¡Me agarró de la mano!!! Me apretujé contra él, haciendo que me soltara y me rodeara con el brazo. Desde luego, se notaba que nos habíamos echado de menos. Sonreí y caminé junto a él.

Pero la sonrisa se me borró de un plumazo al ver a la puta de Shannon junto con dos rubias, su ejército de rubias particular, rodeándola.

- Vaya vaya - dijo con su voz chillona asquerosa - veo que la parejita feliz ha vuelto.

Contuve mis instintos asesinos, resoplé y sonreí falsamente.

- Shannon, cielo - hice una mueca - ¿te importa dejarme pasar? Quiero sentarme en mi sitio.
- Zayn querido - le dijo, ignorándome - ¿qué tal?

Me quedé boquiabierta mirándola. ¡La mato!

- He dicho que te quites del medio - la dije, casi gruñendo.
- Uy sí - rió como un pato y se apartó, y sus soldados detrás de ella.

Llegué a mi sitio, saqué los libros y gruñí. ¡Por no tirarla la silla a la cabeza! Zayn, a mi lado, me miraba. Él sabía que tenía ganas de darla dos tortas y, para relajarme, me susurró al oído:

- Recuerda que estoy esperando a besarte otra vez.

Me destensé un poco y sonreí. ¡Qué bonito que era mi Zayn! Sonó el timbre y, segundos después, el profesor de lengua inglesa entró por la puerta.


Narra Andy

Me froté la cabeza. Madreeeee la que me estaba colocando Niall. Pobrecillo. Por una parte lo entendía, estaba nervioso por hablar con Lala. ¡Pero me lo estaba diciendo cada cinco minutos!

No quedaba nada para el recreo. Lo miré y sonreí. Se estaba frotando la nariz, cosa que era señal de nerviosismo. ¡Yo hacía lo mismo cuando me ponía nerviosa! Cuando sonó el timbre fue el primero en recoger las cosas y mirarme. Lo abracé.

- Suerte - le dije - te va a perdonar y vais a volver a ser la parejita linda de primero de bachillerato.

Rió y se fue pitando. Estaba muy nervioso. Qué amor.

Cogí la manzana de la mochila y salí al patio. Llamé a Liam que estaba un pelín más adelante y, cuando llegué a su altura, me agarró la mano y fuimos al árbol del grupo. Estaban Zayn, Louis y Katie hablando. Liam saludó y le saludaron. Yo saludé y, ¡sorpresa! me saludaron todos menos Louis.

- Lo que os digo - decía Zayn - estoy con ella.
- ¿Pero es serio? - preguntó Louis.
- No... creo que aún no, pero - se encogió de hombros y sonrió - espero que dentro de poco sí.

Vale, Zayn estaba con una chica. Resoplé y, dando un mordisco a mi manzana, me apoyé en Liam. ¡Que capullo! ¡Pero si había cortado con Aina hace nada! Rodé los ojos y mordí mi manzana otra vez.

De repente vi a Aina. Estaba sola, pero se dirigía hacia aquí. ¿Qué iba a hacer? Mi sorpresa fue máxima cuando se sentó al lado de Zayn y dejó un beso en su mejilla. WHAT WHAT WHAAAATTTT. Abrí la boca y la miré. Notó mi mirada y, riendo, sonrió exageradamente.

¡La chica de Zayn era Aina, guau!


Narra Lala

Estaba a y cuarto, puntual, en la puerta de la cafetería. Estaba nerviosa, muy nerviosa. Y con muchas ganas de que me dijera lo que me tuviese que decir. De pronto distinguí una cabecita más rubia de lo normal entre la gente. ¡Niall!

- Hola - dijo cuando llegó a mi lado.
- Hola - respondí.

Nos quedamos unos segundos mirándonos, hasta que Niall dijo de ir a un sitio menos... lleno de gente. Asentí y lo seguí. Yo solo quería una explicación de lo que había pasado. Llegamos a unas escaleras del interior del colegio y nos sentamos. Ahí teníamos más intimidad para hablar.

- Lala - me llamó y lo miré - a ver...
- A ver - repetí.
- No entiendo muy bien tampoco yo qué pasó. Estaba fuera hablando con Darragh, mi amigo de la clase de letras, cuando llegó la chica esa que creo que se llama Shannon - fruncí el ceño al escuchar su nombre - dijo que tenía algo para mí y miró hacia atrás - frunció el ceño él - de repente me besó - elevó las cejas mientras miraba el suelo - no entiendo muy bien qué pasó después, ella se fue y tú estabas como una furia.

Respiré fuerte. ¡Puta Shannon! ¡Será cerda y asquerosa! Niall, al ver mi mirada, me abrazó.

- No fue nada pequeña. Pero no quiero que vuelvas a enfadarte conmigo y luego no quieras explicaciones, ¿entendido? - asentí - te quiero.

Acto seguido me besó.


Narra Andy

Terminó el colegio e hice prometer a Aina que me explicara lo de Zayn más tarde. Cuando llegué a casa me tiré en plancha al sofá. ¡Era viernes! Me levanté y, decidida a dejar de hacer el ganso por unos minutos, me senté a comer. Christian ya estaba en ello y papá aún no había vuelto de trabajar. Me terminé el filete de pollo y la ensalada y me subí a mi habitación.

En ese momento solo quería ¡siesta!

Cuando, una hora después, me desperté, miré el móvil. ¡Mensaje de Nerea!

"Estás tardando en ponerme al día con tus dos sexys amores"

Reí al leerlo. Nerea era mucha Nerea. La contesté.

"Solo tengo un sexy amor, y se llama Liam. El otro no me habla :("

Hice una mueca y contesté. Esperé pero no me contestaba, así que me salí. Pero de pronto me llegó otro mensaje. ¡Liam!

"Hoy peli en mi casa a las 19.00. Vienen todos. Vendrás tú ¿verdad? ¿VERDAD?"

Reí y le contesté que por supuesto pero que tenía que llevarme porque no sabía ir. ¡Peli, peli, peliii! De repente me di cuenta de que iba a pasar la tarde con Louis. Esto iba a estar interesante.


sábado, 25 de enero de 2014

Capítulo 13: Muchas cosas pasan


Narra Lala

Después de despertarme con sentimientos encontrados por ver que Niall me había llamado cuatro veces durante la noche, decido levantarme. No había dormido nada. Aún no me lo creía, no podía ser que Niall me hubiera hecho eso.

Oh, pero eso no iba a quedar así. Shannon iba a pagármela, y bien. Bajé al portal y atravesé la calle hasta que llegué al instituto. Fui directamente a clase y vi a ________(tn) dentro.

- ________(tn) - la llamé.
- ¡Lala! ¿Estás mejor? - me rasqué el cuello.
- No, probablemente no. ¿Puedo pedirte un favor?
- Claro - me sonrió.

Miré sus cosas, luego a ________(tn) y finalmente hablé.

- ¿Puedes cambiarme el sitio?

________(tn) hizo una mueca.

- Siéntate con él, no seas idiota.
- Pues seré idiota, pero no voy a sentarme con el chico que ha besado a una guarra en mis narices. Imagina que te lo hace Liam.

________(tn) se miró las manos.

- Pero es que Niall y tú sois tan monos...
- Éramos... - me apresuré a decir - éramos...

Narra ________(tn)

Negué con la cabeza y puse mis cosas en la mesa de Lala. Cuando me senté en mi nueva mesa Niall entró por la puerta. Lala había ido al baño.

- ¿________(tn)? - dijo frunciendo el ceño cuando me vio en el sitio de su chica - ¿qué haces aquí?

Me encogí de hombros. No iba a ser yo la que le diría lo de Lala. Se sentó a mi lado y miró las cosas de ella, ahora en mi sitio.

- Pero sí que ha venido ¿no? - en ese momento entró por la puerta.

Niall sonrió y avanzó hacia ella para darla un beso, pero ella ni le miró. Se sentó en su mesa y sacó sus libros y cosas mientras Niall se la quedaba mirando con aspecto confundido.

- ¿Cielo? - Lala le miró a través de sus pestañas pero en seguida bajó la mirada para continuar con lo que estaba haciendo.

Miré a Niall y me encogí de hombros mientras el profesor de economía entraba por la puerta. Estaba triste y confundido, no sabía lo que pasaba y por qué ella no quería hablarle.

- ¿Tú sabes lo que la pasa? - me preguntó después de unos quince minutos practicando rectas de oferta y demanda - ¿por qué no me habla?

Lo miré.

- No soy quién para meterme en lo vuestro - contesté - Aunque yo estaría igual con Liam si me hubiera hecho lo que la has hecho tú a Lala.

De repente pareció comprender.

- ¿Lo visteis? ¿Lo de la Shannon esa? -  apoyó la cabeza en sus manos - no me lo puedo creer.
- Señorito Horan, parece que comprende muy bien la relación entre oferta y demanda - dijo de repente el profesor - ¿podría decirme qué pasaría con la oferta en una industria de coches si el precio de las llantas de estos sube?
- Eh... - le había pillado por sorpresa - la oferta bajaría haciendo un desplazamiento porque... eh... costaría más fabricar un coche, entonces pueden ofrecer menos.
- Mhm, bien, pero la oferta se movería haciendo un movimiento, no un desplazamiento, ¿sí? Cuando solo cambia el precio se efectúa un movimiento.

Niall asintió, y cuando el profesor se dio la vuelta para escribir lo que acababa de explicar, me miró.

- ¿Está enfadada por eso? - me susurró. Yo suspiré.
- Sí Niall sí, y me parece completamente normal.
- Escucha, yo a esa tía no la conozco de nada, de verdad.
- Oh - abrí la boca - claro chato, y por eso os estabais comiendo los morros - Niall negó con la cabeza.
- No, de verdad, vino de repente y se me lanzó a la boca. No sé nada de ella.

Escribí una anotación en el cuaderno, Niall seguía mirándome. Lo miré yo también.

- Mira Niall, no sé si creerte, yo sé lo que vi y lo que no vi, y si es verdad lo que dices deberías decírselo a Lala - me encogí de hombros - yo no soy quien para meterme.

Narra Aina

El día se pasó rápido. Más rápido de lo que me gustaría. Ya iba conociendo algunas de las personas de mi clase. Me parecía una clase bastante maja, aunque creía haber visto a la guarra que salía con Zayn en las fotos en la otra punta de la clase, atrás.

Zayn y yo no habíamos hablado en todo el día, pero por las miradas que me echaba, sabía que tenía ganas de que llegara la hora de verse conmigo. Se le veía en las miradas nerviosas que me echaba de vez en cuando. Tenía ganas de explicarme lo que ocurrió en aquel lugar. Y, no iba a mentir, yo también las tenía.

En el recreo me quedé en clase haciendo el resumen del tema de hoy de lengua. La profesora había empezado duro y no quería perderme desde el primer día. Además, no quería salir. Estaba sola.

Cuando, tres horas después, sonó el timbre indicando que era la hora de irse a casa, casi salto de la alegría. Ya era el segundo día de clase y estaba harta y deseando que llegaran las vacaciones de nuevo. Hice una mueca al pensar en todo el tiempo que quedaba para ello.

Salí del edificio y me apresuré a coger mi autobús. Esta vez Liam se sentó conmigo. ¡Solo había niños y niños en ese autobús! Aparte de una tímida sonrisa, no intercambiamos ningún gesto ni palabra en todo el camino. Yo sabía que él sabía quién era yo, ya que era amigo de Zayn. Supuse que él sabría la verdad, pero se quedó en una simple suposición. No iba a preguntárselo, obviamente.

El autobús paró y subí al pisito. Sam me saludó con su habitual buen humor y comimos juntos.

Narra Sophie

Abrí los ojos e inmediatamente sonreí al ver a Harry justo a mi lado sonriendo. Los volví a cerrar y me desperecé.

- ¿Qué hora es? - pregunté finalmente.
- Las tres - reí.
- ¡¿Las tres?! Bromeas.
- No - me enseñó su reloj, que marcaba las 14:58.

¡Las tres! Nunca había dormido hasta tan tarde. Aunque claro, teniendo en cuenta que me había despertado a las cuatro y no me había dormido de nuevo hasta las siete incluso teniendo a Harry a mi lado, era normal.

- Me encanta ver cómo duermes - le sonreí guiñando un ojo debido a la luz que entraba en la habitación
- A mí me encantas tú - soltó una carcajada y me dio un pequeño beso de buenos días.
- Te diría que desayunaramos, pero... - hizo una mueca - creo que más bien hay que comer.

Me estiré y me levanté de la cama. Hoy no me había despertado para ir a clase, no me sentía con ánimos y Harry iba a quedarse conmigo. No iba a dejarme sola. Realmente se lo agradecía.

- ¿McDonalds? - me preguntó una vez me había vestido. Me mordí el labio.
- No me conoces tú ni nada - sonrió y, después de regañarme al querer coger algo de dinero y obligarme a aceptar que invitaba él, salimos de casa.

Fuimos andando de la mano. Mi casa estaba muy cerca de uno y no había necesidad de coger el coche. Además adoraba la forma en la que su mano se acoplaba a la mía. Estar con él era delicioso.

Entramos y, después de comer, propuso dar una vuelta por Londres. La verdad es que no me apetecía para nada, así que recliné la invitación. Fuimos a mi casa de nuevo. Al parecer mi padre se había pasado por allí para comer, porque su ropa estaba encima de una silla y los platos sin fregar en la pila de la cocina. Hice una mueca. Odiaba esta situación.

Pero Harry, decidido a que no pensara en ello, me agarró de la cintura, me dio la vuelta y me besó. Sonreí a mitad del beso cuando metió las manos bajo mi camiseta e hizo circulitos en mi vientre, haciendo que mi cuerpo se calentara. Lo deseaba.

Él pareció leer mi pensamiento y, sin perder un segundo, se deshizo de su camiseta. Sonreí y pasé mis manos por su marcado torso. Era precioso. Me quitó la camiseta y la dejó en el suelo cuando entramos en mi habitación. Se bajó los pantalones y yo lo imité. Ya quería que estuviera entre mis piernas. Lo quería. Lo deseaba. Lo necesitaba.

Una vez desnudos, me hizo la mujer más feliz otra vez mientras me decía cuánto me quería en lo que me hacía el amor.

Narra Aina

Las cinco y media ¡y yo sin vestirme! Me había quedado dormida. Dioooos. Revolví el armario y por fin elegí mi ropa. Una blusa rosa clara, pantalones vaqueros cortos y mis queridas vans negras. Me miré al espejo y decidí dejármelo suelto, mis ondas morenas caían por mis hombros. Cogí el bolso y, tras decir adiós a Sam que estaba en la cocina, me fui.

Suspiré cuando el sol me dio de lleno al salir del portal. Hacía un día muy bonito hoy y tenía buenas vibraciones sobre lo que iba a ocurrir. Caminé unos quince minutos y, cuando llegué al puesto de llaollao's, estaba muy cansada. Maldecí, no me apetecía para nada sudar. Lo busqué con la mirada y al final le vi, apoyado en el puesto.

Maldita sea, estaba guapísimo. Camiseta negra, piratas vaqueros y deportivas grises. Pero vamos a ver, ¿cuándo Zayn no estaba guapo?

Suspiré y avancé hacia él.

- Aina - sonrió - pensé que no vendrías... - iba a preguntar por qué no iba a ir, pero me interrumpió - mira, te he comprado un helado de menta y chocolate. Tu favorito.

Casi gemí de placer. ¡¡¡Menta y chocolate!!! Entre el trabajo y el lío que había sido mi vida en las últimas semanas casi no había podido comer mi querido helado. Y Zayn se acordaba de que era mi sabor favorito. Sonreí y cogí la tarrina de helado que me tendía.

- Gracias - dije, tímida - te acuerdas.
- Por supuesto.

Miré el helado y empecé a comerlo. Zayn y yo comenzamos a andar sin rumbo fijo. No hablábamos, lo que era algo incómodo, pero aún así se estaba como... bien. Se estaba muy bien con él.

- Zayn - lo llamé después de unos quince minutos, cuando me terminé mi helado. Me miró - teníamos que hablar, ¿recuerdas? - asintió. Parecía nervioso.

Fuimos a un sitio apartado. Si teníamos que hablar de lo nuestro, no iba a ser en un sitio tan concurrido como en el que estábamos. Al final acabamos en un camino solitario por el que solíamos ir cuando salíamos juntos. Nos sentamos en el suelo junto a una casa vieja.

- A ver - suspiré. No sabía cómo empezar la conversación - Explícame. Explícame por qué si me querías tanto me hiciste eso. Y no me vale eso de "no he hecho nada" porque las fotos hablaban por sí solas - se frotó la frente y se mordió el labio, gesto que hacía cuando estaba nervioso.
- No sé ni por dónde empezar - cerró los ojos - recuerdo que nada más llegar a casa recibí una llamada en número oculto. Lo cogí y me dijeron que te habían visto con un chico en el bar de intercambio de sexo, ese que hay al lado del restaurante "Razz". Al principio pensé que sería una broma de mal gusto, pero quise acercarme - hizo una pausa - llegué y no vi a nadie. Solo lo típico, ya sabes. Gente besándose, bailando y todo eso. Quise buscarte y me adentré entre la gente. Justo apareció Emma, la rubia del equipo de animadoras, a decirme que estabas en una sala al fondo de la que estábamos - hizo una mueca - cuando entré en esa sala resultó ser un cuarto oscuro. Ahí la gente se toca y se masturba y todo eso sin saber a quién se lo está haciendo - asentí.
- ¿Y entonces...? - le animé a seguir.
- Entonces una chica apareció y me dijo que te estabas besando y tocando con uno. Yo... no sé lo que me pasó. Me enfurecí. Entonces la chica esa me dijo que su nombre era Shannon y que podía vengarme de ti besándola a ella. Al principio no me creía el numerito, pero de repente la chica se me lanzó y solo recuerdo una luz, que supongo que sería el flash, y luego que se iba.

Hiperventilé. ¡Era una trampa para que rompiera con él! Shannon era una asquerosa. Una guarra. Una lagarta.

- Dios Zayn, ¿hablas en serio?
- Completamente en serio - resopló - ¿sabes lo que más me fastidia? - le di una mirada interrogante - que fuera tan tonto que creerme todo eso. Éramos la pareja perfecta. Éramos uno. ¿Por qué irías a un bar de intercambio de sexo? No tenía sentido. Pensé que, como aún no lo habíamos hecho, a lo mejor necesitabas hacerlo con alguien, pero... Tú me querías. Nunca me habrías hecho eso. Eres la mujer más increíble y estoy segurísimo de que ni se te había pasado por la cabeza. Siempre he sido un celoso desconfiado y eso siempre me juega malas pasadas. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida y solo te conozco de unas semanas. Has dejado huella y necesito que me des una oportunidad, porque sin ti no puedo seguir.

Narra ________(tn)

Había terminado los malditos deberes. ¡¡¡Por fin!!! El dichoso profesor de matemáticas se había cebado con nosotros para ser el primer día. Guardé los libros y las cosas y fui al salón. Había tenido un día de perros. Liam y yo nos habíamos perdonado, aunque aún no sabíamos seguro qué era lo nuestro. Louis no me hablaba. No existía para él. Boquiabierta me había dejado cuando, al preguntarle la hora, había mirado el reloj y cerrado la boca. ¡Lo me lo había dicho, el menda! Me sentí tan enfadada como para echar humo por las orejas. Niall y Lala no se habían perdonado. Le había dicho a Niall muchas veces que fuera y la pidiera perdón, pero era un cabezón y no lo había hecho. Lala no sabía la versión de Niall y, aunque moría de ganas de soltarlo a los cuatro vientos para que se enterara todo UK y España, cerré la boca. No iba a meterme en la relación.

Papá estaba cada vez más encantado de la vida. ¡Normal! Tenía la empresa al lado y se lo traducían todo. Christian es el que más me preocupaba. Le habían bajado de curso por no saber el idioma y le habían apuntado a una especie de clases de inglés dentro del colegio para que aprendiera más rápido. Pero mi padre hablaba inglés, la tele se veía en español, en casa hablábamos español... No creía que fuera a avanzar mucho así.

Decidida a reposar un rato, me tumbé en el sillón y cerré los ojos. Estaba agotada.



lunes, 20 de enero de 2014

Capítulo 5: Por saberlo


-Hola hija
-¿Papá? ¿Ocurre algo?
-Nada importante, solo que acabo de descubrir que en tu instituto se lleva uniforme.
-¿Qué? - ¡¡¡odiaba el uniforme!!! - No me lo puedo creer papá, Dios, no.
-Pues sí, he llamado al colegio hace cinco minutos para enterarme de qué libros comprar, qué había que pagar, y me han contado que lleváis uniforme. Así que tienes que encargarlo.
-No tengo dinero encima aparte de unos peniques que me has dado de las vueltas del restaurante.
-No, si no hace falta dinero, solo vas y dices que necesitas el de Malory Towers, les dices tus tallas y mañana me paso a recogerlo - suspiré, resignada.
- ¿Dónde tengo que ir a encargarlo? - pregunté.
- A una tienda cerca del Big Ben. Me ha dicho el instituto que es conocido, algo como "iamp" - elevé mis cejas. A saber lo que quería decir mi padre.
-¿Y cómo te has comunicado con el instituto? No sabes inglés.
- Ellos saben español. Me han atendido muy bien.
-Bueno, me voy a lo del dichoso uniforme. A las nueve o así estoy en casa, ¿vale?
- Vale hija, ten cuidado, adiós.

Colgué.

________(tn)! - me sobresalté. Me di la vuelta y me encontré con unos conocidos ojos azules. Detrás vi también a sus dos amigos y su amiga - vaya, lo siento, no quería asustarte.
-No importa - sonreí - ¿qué tal?
-Bien, es que te he visto antes hablando por teléfono y he decidido acercarme para saludar - sonreí. Qué simpático - mira, te presento a mis amigos.

Se pusieron al lado de Niall y me miraron sonrientes. Todo el mundo parecía muy simpático allí.

-Yo soy Liam - era un chico bastante alto, de pelo castaño claro y ojos marrones. Era muy guapo. Tenía una marca en el cuello, como una especie de lunar, y parecía ser muy fuerte.
-Yo soy Harry - Harry era aún más alto, de profundos ojos verdes. Muy guapo también. Lo que más me llamó la atención de él fue el pelo que tenía, largo y con algunos rizos echados para atrás. Parecía sedoso, daban ganas de alargar la mano y acariciarlo. Me fijé en que su sonrisa hacía que se formaran dos graciosos hoyuelos, uno a cada lado de su rostro.
-Y yo soy Sophie - la miré. Era una chica de pelo castaño largo que, a diferencia de Liam y Harry, era mucho más bajita que yo. Aunque claro, muchas chicas eran más bajitas que yo. Tenía los ojos verdes, detrás de unas gafas cuadradas, y múltiples pecas estaban repartidas por su rostro. Parecía muy alegre y simpática, me cayó bien al instante.
-Yo soy (tn), encantada - sonreí y di dos besos a cada uno. Vi que Sophie estaba de la mano de Harry, lo que me hizo sonreír para mis adentros. ¡Una parejita!
Que monos.

Fuimos a dar una vuelta pegados al Támesis. Qué bonito era. Niall cada vez me caía mejor, era simpatiquísimo, y Liam también. A Harry no lo conocía mucho, ya que iba dos pasos por detrás con Sophie, dados de la mano y riéndose. La verdad es que pegaban muy bien juntos.

Eran las ocho de la tarde, cuando recordé algo.

-¡Mierda! - dije de repente.
-¿Qué pasa, (tn)? - preguntó Liam, mirándome.
-Oh, es que mi padre me mandó ir a encargar los uniformes del colegio al que voy a ir, y se me ha pasado por completo.
-¿Cómo se llama la tienda? - preguntó Niall.
-Emm... Mi padre dijo algo de "iamp", creo. No sabe inglés, así que a saber, solo me dijo que era conocida y que estaba cerca del Big Ben.
-Creo que sé cuál es -interrumpió Harry, que acababa de llegar a nuestro lado con Sophie - ahí es dónde encargué mi uniforme para el Malory Towers.
-Ese es al que voy yo - dije encantada.
-Se llama "Jump", no "iamp" - dijo Sophie riendo.
-¡En esa tienda trabaja mi tío! -exclamó Niall - está casi al lado del Big Ben, vamos.

Cinco minutos después llegamos a una tienda pequeña, de aspecto deportivo. Entramos. Era muy bonita. Nos adelantamos hasta el mostrador, donde un hombre con poco pelo rubio, rechoncho y de mejillas coloradas y
aspecto simpático nos atendió.

-¡Niall! ¿Cómo tú por aquí?
-¡Tío Rob! - vi cómo chocaban los cinco - pues es que mi amiga (tn) - me señaló quiere encargar el uniforme del Malory Towers.
-¡Cómo no! Dime tus tallas y mañana te pasas a por él, ¿sí? - asentí y le di mis tallas - perfecto, mañana vienes y le dices a la señorita que habrá que quieres el uniforme para (tuapellido) y ella te lo da.

Después de darle las gracias, salimos de la tienda y Niall dijo de ir a por un helado, así que fuimos al lado del London Eye, donde había unos puestecitos, a por el helado. Yo le pedí de chocolate con oreos, mi favorito.

Fuimos a tomárnosle a un banco cercano, pero no había sitio para todos, así que Liam y yo nos quedamos de pie. Niall se reía de nosotros, el muy idiota.

Eran las nueve cuando se me ocurrió mirar el reloj.

-Ay chicos, me tengo que ir ya - dije de mala gana. No quería irme, me lo estaba pasando genial y más cuando Liam quiso darme a probar de su helado y me lo restregó por la cara, haciendole yo lo mismo con el mío.
-¿Tan pronto? - Dijo Sophie.
-Quedate un poco más, anda - pidió Harry.
-Lo siento chicos, tengo que ayudar a mi padre a sacar cosas de las cajas de la mudanza y pedir la cena en cualquier pizzería... Y encontrar el camino a casa, que aún me pierdo... - dije riendo.
-Yo puedo acompañarte... si quieres - me dijo Liam.
- Te lo agradecería mucho - sonreí.
-¿Me vas a dejar con los dos tortolitos? -exclamó Niall poniendo una cara horrible  y haciéndonos reír. Sophie se sonrojó. -está bien, me quedo, pero yo me pongo en medio de los dos, paso de hacer de sujetavelas.
-Vamonos, anda - dijo Liam riendo - ahora que podemos.

Me pidió el nombre de mi calle y, tras decir que llegar a mi casa estaba chupado, fuimos andando hacia allí.

-¿Cuánto llevas aquí en Londres?  - me preguntó.
-Desde esta mañana.
-¿Y de dónde eres?
-De España.
-Oh, que guay - sonrió - pues hablas genial el inglés.
-Ya, llevo aprendiendo y practicando mucho tiempo - me encogí de hombros - me encanta el inglés.
-Yo sé un poquito de español.
-¿Ah sí? - pregunté riendo.
-Sí, pero sé lo básico, como saludar, preguntar qué tal...
-Si es que... Hay que saber español, Liam - elevó una ceja.
-¿Para visitar tu caca de país? - abrí mi boca, mirándole indignada.
-¡Mi país es mejor que tú! -le empujé suavemente, haciéndole reír.
-Ya hemos llegado - dijo de repente - esta es la calle St George.
-Ah sí, esto me suena, mi portal está un poco más arriba.

Fuimos hasta el portal hablando, y llegamos a la puerta.

-Gracias por acompañarme, Liam - sonrió.
-No hay de qué, mujer - carraspeó - ¿Vas a salir mañana?
-¿Con vosotros?
-Claro.
-Pues sí, si queréis sí, estoy muy sola en
Londres - puse cara de pena, haciendo reír a Liam.
-Entonces dame tu número y te aviso.

Le di mi número, y me dijo que me metería en el grupo de whatsapp para que me enterara de las cosas.

-Ay, me siento mal yendome así y dejandote solo - Liam rió.
-No pasa nada, de todas formas me he divertido.
-¿Hablando conmigo?
-Sí - sonreí - Bueno Liam, me subo a casa. Muchas gracias por acompañarme.
-No hay de qué - me di la vuelta para entrar en el portal - ¡(tn)!

Me giré y le miré.
-Dime
-¿Tienes... Novio? -fruncí el ceño, sorprendida.
-No... ¿por qué? - Liam sonrió - Por saberlo... Adiós (tn).

Se dio la vuelta y observé, sorprendida, como Liam se alejaba encorbado y con las manos en los bolsillos.

Capítulo 12: La curiosidad mató al gato

Lala se paró en seco, no queriendo creer lo que tenía delante de sus ojos. Los cerró y los volvió a abrir, viendo como Niall se alejaba de Shannon y daba media vuelta.

- ¡¿Has visto eso?! - exclamó completamente encolerizada. ________(tn) tenía un gesto confuso en la cara.
- Sí - dijo al final - ¿quién es?
- Shannon - dijo apretando los puños - la guarra del instituto.

Fruncí el ceño. Niall y Lala eran una pareja preciosa y no entendía para nada qué acababa de pasar. Pero yo tenía mi genio y no iba a dejar pasar esto. Avancé hacia la rubia mal teñida, quien me miró mal.

- Pero, ¡tú quién coño te crees que eres! - la grité. Me dio un escaneo con cara de haber olido una mierda de perro y me miró a la cara.
- ¿Te conozco?
- No - dije - pero vas a conocerme como no te alejes de Niall.
- Oh, ¿es tu novio? - se miró las uñas.
- No, es el de ella - señalé a Lala que acababa de llegar a mi lado.
- Oh - miró a Lala - tu novio es demasiado guapo para alguien como tú, ¿no?

Me quedé boquiabierta. Ojiplática. Pero ¡¿de dónde había salido esta tía?! Lala, al ver que estaba a punto de explotar, me cogió del brazo.

- Déjala con su ejército de rubias ________(tn), no vale la pena.
- Pero ¿la estás oyendo a la gilipollas esta?
- Yo no he oído que Niall se quejara mucho, ¿tú sí, Emma? - miró a una chica de un rubio más claro que ella que estaba de pie a su lado.
- No, la verdad es que parecía encantado.
- Cuando te arranque los pelos la que va a estar encantada soy yo - dije rechinando los dientes, mirando a Shannon.

Lala volvió a tirarme del brazo y consiguió que nos moviésemos, eso sí, no sin dar un golpe en el hombro a Shannon cuando pasé por su lado. Tenía ganas de agarrarla de las extensiones y darla contra la pared. Pero seguramente me expulsarían del instituto, y no me apetecía nada.

Salió del hospital. Harry había tenido que irse a casa por razones que no conocía, había dicho un simple "Sophie, lo siento, tengo que irme" y había ido a su casa sin darla tiempo a preguntar nada. Eran las nueve de la noche y sus padres iban a quedarse con Luke esa noche. Se sentía sola y desamparada. Su madre le había dicho de ir a casa, cenar y dormir, pero la verdad es que no tenía ni ganas, ni hambre ni sueño. Solo quería tumbarse en la cama y llorar hasta deshidratarse.

Llamó a un taxi y esperó quince minutos que le parecieron una eternidad. Cuando llegó subió, dijo la dirección y dejó que su mente flotara, hasta que el taxi se detuvo. Pagó y se bajó del coche. Subió a casa y abrió la puerta. La cerró, y cuando lo hizo se apoyó en ella y se sentó en el suelo. Rodeó las rodillas con sus brazos y sus lágrimas empezaron a caer descontroladas hasta que su móvil empezó a sonar dentro de su bolsillo.

- ¿Diga?
- Pequeña.
- Harry - notó como las lágrimas volvían a sus ojos.
- No llores por favor, ¿has llegado ya a casa?
- Sí - se secó una lágrima con el dorso de la mano - hace cinco minutos.
- ¿Estás sola?
- Sí, mis padres van a pasar la noche con Luke.
- Me tengo que ir, luego te llamo y hablamos ¿vale?
- No cuelgues - un vacío inexplicable se formó en su estómago. El pensamiento de quedarse sola con sus pensamientos la asustaba - no cuelgues... Solo quédate en la otra línea. Por favor.
- Está bien cariño - escuchó una puerta cerrarse al otro lado del teléfono.
- ¿Dónde estás?
- Eh... yendo a por pan.
- ¿A las nueve y media?
- Sí, es que se ha acabado. Voy a la gasolinera.
- Ah - se levantó y estiró su uniforme, que aún tenía puesto - yo voy a prepararme una taza de leche y cola-cao. Realmente la necesito.

Preparó su leche con cola-cao. Echó leche en su taza grande de piolín y la metió en el microondas. Sacó una cucharilla del cajón y el cola-cao del armarito y esperó a que la cuenta atrás del microondas llegara a cero. Escuchaba la respiración de Harry al otro lado del teléfono y eso la tranquilizaba mucho. Sacó la leche y fue al salón a beberla. Se centró en su chico. Estaba en el coche, porque hacía unos minutos había escuchado su portezuela cerrarse. Cerró los ojos y dio un trago a la leche. Suspiró. Le encantaba.

- ¿Sophie? - le escuchó decir.
- ¿Mhm?
- ¿Qué haces?
- Beber cola-cao - Harry sonrió. Sabía lo que Sophie adoraba el cola-cao.
- ¿Estás segura de que tus padres no están en casa? - eso casi la hizo reír.
- Mhm, creo que sí, a no ser que sean invisibles - sintió la sonrisa al otro lado del teléfono.
- Te echo de menos, pequeña.
- Y yo a ti - contestó Sophie, dejando la taza vacía en la mesilla de cristal y recostándose en el sofá - ojalá estuvieras aquí.
- ¿Ojalá estuviera allí?
- Sí - escuchó el timbre de su casa - espera, llaman a la puerta.

Se levantó y se dirigió a la puerta. La abrió y casi se le cae el móvil que tenía en la mano al ver a su amor de pelo rizado al otro lado de la puerta.

- Servicio expréss - dijo con tono de repartidor mientras sonreía y dos enormes hoyuelos aparecían en sus mejillas.
- ¡¡¡Harry!!!

Dio un salto y se agarró a él, quien la rodeó con sus brazos y la dejó suspendida en el aire unos segundos mientras la abrazaba y la apretaba contra él. Sophie lo miró con los ojos llenos de lágrimas cuando la dejó suavemente en el suelo.

- Has venido - susurró.
- Por supuesto. Y te he traído un regalo - Sophie elevó sus cejas por la sorpresa.
- Por eso te fuiste estando en el hospital - él asintió - Oh Harry, te amo, de verdad que te amo - volvió a abrazarle. Olía muy bien, y sentir el latido de su corazón contra ella era una de sus cosas favoritas.
- Ábrelo - se despegó de él y el chico sacó una cajita cuadrada de color azul clarito. Sophie sonrío, la cogió delicadamente y la abrió.

Una preciosa pulsera de color plata se hallaba en su interior. De ella colgaba una especie de monigote también de plata. Harry levantó su mano y la enseñó su muñeca.

- Mira - era igual que la suya, pero el monigote que colgaba era una chica - yo te tendré a ti, y tú a mí.

Sophie sintió que sus ojos volvían a llenarse de lágrimas y le abrazó. Le adoraba, de verdad que le adoraba. Estaba segura de que si alguien buscaba al chico perfecto tenía que dejar de hacerlo, porque ya lo había encontrado ella.

- ¿Tienes sueño? - preguntó Harry. Sophie consideró la pregunta y se dio cuenta de que ahora que estaba con Harry estaba más tranquila y sí, ahora sí tenía sueño. Bostezó, y Harry sonrió - tomaré eso como un sí. Vamos a dormir.

Siguió a Harry por la casa hasta llegar a su habitación. Harry se puso en boxers y ella se colocó el pijama y se acostaron, con ella dándole la espalda y él abrazándola por atrás. Pronto sintió que el sueño se apoderó de ella, y se quedó profundamente dormida.

- A ver a ver que me entere, estás saliendo con un buenorro y otro te tira los tejos.
- No estoy saliendo con él... - dije por enésima vez.
- Shh, lo que sea - me interrumpió Nerea - el caso es que estás de lo que sea con el Liam o Laim ese - sonreí - y tienes al pizzero comiendo de tu mano. ¿Es eso?
- Suena más fuerte dicho por ti, pero... Sí, es eso - Nerea soltó un silbido.
- Nena, recuerdame que en verano vaya por allí, aprenda el idioma y conozca a muchos chicos. Ojú, lo que ligan los inglesitos. Eso sí, no me presentes a la Salmón esa que te ayudo a tirarla de los pelos - me empecé a reír.
- ¿Salmón?
- Sí, algo así ¿no?
- Shannon, idiota.
- Suena igual, el caso es que es una rubia tonta sin importancia que se va a cargar la relación del rubio y la Lala esa ¿no?
- Algo así - dije - hoy ha empezado a decir que Niall es demasiado guapo para Lala delante de ella, la muy gilimema. No la he soltado un sopapo porque me echan del colegio que sino se las iba a ver conmigo.
- ¡Pelea, pelea! - gritó riendo.

Escuché un pitido en el móvil.

- Nere te tengo que dejar, me están llamando. Hablamos, ¿sí?
- Está bien baby, te quiero ¡y te echo de menos!
- Yo también guarra, te loveeee.

Colgó y mi móvil empezó a sonar. Era Lala.

- Lala - sonreí.
________(tn) - ella parecía más bien a punto de echarse a llorar si es que no estaba ya llorando - necesito que me ayudes - absorbió por la nariz, lo que me indicó que, en efecto, estaba llorando.
- Eh, vamos, no llores, ¿qué ocurre?
- No me puedo quitar la escenita de Niall y Shannon a la salida del instituto. No me lo puedo creer.
- ¿Has hablado con Niall?
- No quiero ni verle.
- A lo mejor ha sido un malentendido tía.
- No, lo hecho, hecho está, y no me vas a negar que a la salida estaban besándose - Suspiré. Sí, la verdad es que cuando salí vi cómo Shannon le comía los ojos al pobre Niall - Dios...
- ¿Y qué vas a hacer mañana?
- No hablarle, por supuesto.
- Lala...
- Me tengo que ir ________(tn), me llaman para cenar - resopló - la verdad es que no tengo hambre.
- Anda, vete a cenar tonta. Y anímate, ¿sí? Seguro que esto se soluciona rápido.
- Gracias. Adiós, ________(tn), un besito. Mañana te veo.

Colgó y me recosté en la cama. Tendría que bajar a cenar, pero no tenía mucho hambre. Antes de hablar con Nerea había estado con whatsapp con Liam hasta que se fue a cenar. Era un amor, me gustaba mucho. Me había dicho que estaba planeando ir a una especie de academia de policía, pero en vez de eso, de bombero. Quería ser bombero. Sonreí. La verdad es que encajaba en el modelo de bombero sexy macizorro. Mi móvil volvió a sonar. Sonreí, ¡qué solicitada estaba hoy!

Pero mi sonrisa murió al ver en la pantalla "Louis insti llamando". No podía ser. Este tío ¡era un pesado! Vale que me pasé con él esta mañana, pero es que no me dejaba en paz. Le había dado un desplante del que incluso yo me arrepentía ¡y allí seguía!

Dejé que el móvil sonara hasta que cortó la llamada y sonó mi whatsapp. Lo abrí, curiosa, y por fin entendí eso de que la curiosidad mató al gato al ver "tranquila que a partir de ahora voy a dejarte en paz de verdad" y comprobar que me había bloqueado.













miércoles, 15 de enero de 2014

Capítulo 11: Primer día

- ¿Quién es Zayn Malik? - la pregunté.
- Mi ex-novio. Él... me engañó.
- ¿En serio?
- Sí.
- ¿Y qué hace aquí?
- Supongo que este es su grupo de amigos - se llevó la mano a la frente y se la frotó - ________(tn), yo no puedo estar con vosotros si está él - se alejó un poco de mí y la agarré del brazo.
- Aina, no puedes hacer eso... Te quedarías sola.
- Prefiero estar sola a estar con él - miró detrás de mí. Me di la vuelta y vi a un chico alto, moreno, con ojos oscuros y un poco de barba. Era guapo. Miré a su lado y vi que Louis me estaba mirando. Me di la vuelta, sonrojándome.
- Pero no hace falta que le hagas caso -la miré suplicándola con la mirada - por favor, quédate con nosotros.
- Lo siento... No. No puedo soportar verle. Dios, si es que no puedo soportar estar cerca de él. Todavía le quiero.
- Aina...
- No - se dio la vuelta y comenzó a andar.

Me di por vencida. No sabía qué hacer ya, no podía obligarla a estar aquí. Volví donde estaban los demás y comprobé, satisfecha, que Louis estaba lejos de Liam y yo. Estábamos sentados en círculo, así que me hice hueco y me apoyé en él, que automáticamente me rodeó con el brazo. Sonreí. A mi otro lado había una chica que no conocía.

- Hola, soy ________(tn) - dije sonriéndola.
- Yo soy Katherine, o Kathy, encantada -me sonrió de vuelta. Era una chica rubia de media melena, alta y de ojos marrones claritos - ¿Interna o externa?
- ¿Eh? Oh, externa.
- Qué suerte - frunció los labios - yo interna, mis padres viven en Escocia. Les echo mucho de menos. Pero bueno, supongo que el día de padres llegará pronto - fruncí el ceño.
- El día de padres es un día a mitad de trimestre en el que dejan que los padres de los internos vengan a visitarlos - me explicó Niall - es una suerte porque los externos no tenemos que venir. ¡Sí! -levantó sus brazos hacia arriba con sus puños cerrados, y yo reí.
- Dios, no - saltó Sophie de repente. Estaba apoyada en el pecho de Harry con el móvil en las manos - lo siento, tengo que irme.
- ¿Te acompaño? - preguntó Harry, con aspecto asustado.
- Por favor - Harry se levantó y se fueron corriendo, hasta que se metieron en el instituto.
Todo el mundo se quedó callado. ¿Qué habría pasado?
- Bueno - dijo de repente Zayn con una mueca, rompiendo el silencio - me voy a la cafetería, supongo que ya no habrá tanta cola. ¿Alguien viene?

Todos dijimos que no. La verdad es que tenía hambre, pero después de haberme enterado de que había engañado a Aina no sentía ganas de estar con él.

- ¡Ya pediréis! - exclamó sonriendo, y se fue.

Louis nos miró a Liam y a mí. Supongo que el hecho de que Liam me estuviera rodeando con su brazo y yo tuviera la cabeza sobre su hombro no era algo corriente, y eso lo tenía confundido.

- ¿Sois novios? - saltó de repente. Lo fulminé con la mirada, pero no pareció advertirlo.
Liam dijo que sí y yo que no. Al mismo tiempo. Oh no.
- ¿Ah no? - preguntó Liam.
- ¿Ah sí? - pregunté yo. Estaba flipando. ¡¡¡Había dicho que yo era su novia!!!
- Está bien - Liam frunció el ceño y retiró su brazo de mis hombros. Se recostó en su espalda haciendo que esta quedara apoyada en el tronco de detrás.

Miré a Louis, que había sacado el móvil y tecleaba algo en él.

- Yo pensé que eráis novios - dijo Lala.
- Y yo - dijo Liam. Estaba cruzado de brazos y parecía un niño pequeño. Me habría reído si fuera otra la situación.
- ¡Pero si llevamos un día con lo que sea que tenemos! ¡Ni siquiera hemos hablado de ello!

Bajó la mirada y frunció el ceño. Yo rodé los ojos y saqué el móvil, recordando que Nerea me había escrito antes en clase. Mientras se encendía, escuché cómo Niall, Lala, Louis y Kathy hablaban sobre algo de un chico al que yo no conocía. Una vez se encendió, vi el whatsapp de Nerea.

"bored ): (creo que eso significa "aburrido" en ingles) tqtq."

Sonreí y me dispuse a contestar.

"sí tonta, "bored" significa "aburrido". Ya sabes algo aparte de los colores!! Te mando un aplauso virtual ;) tkkk"

Di a enviar y fui al menú. Tenía un mensaje de un número que no conocía.

"estás saliendo con liam?"

Miré la pantalla confundida y abrí la foto para ver quién era. Louis. Salía con Niall, los dos estaban riendo y con algo parecido a una copa con alcohol en sus manos. Levanté la vista y miré a Louis, quien parecía estar imitando a alguien. Suspiré y me dispuse a contestar.

"No, no estoy saliendo con él. No sé por qué lo ha dicho"

Lo envié. En seguida un pitido sonó en el bolsillo de Louis, que sacó el móvil y miró la pantalla. Me miró fugazmente. Ya había leído el mensaje.

"Pues para no estar saliendo con él, estabais muy juntitos"

"No somos amigos. Somos algo más. Pero aún no sé el qué"

"Oh."

"¿Oh?"

¿Por qué habría puesto "oh"?

"No me gusta que seáis 'algo más que amigos'"

Fruncí el ceño. ¿Y a él que le importaba?

"¿Por qué?"

"Oh venga, vas a decirme que no te atraigo..."

¡Pero será engreído!

"No te conozco"

"Sabes mi nombre"

"¡Eso no significa que te conozca!"

"¿Salimos esta tarde?"

Elevé mis cejas y le miré. No me estaba mirando, pero miraba al móvil sonriendo pícaramente. Me estaba sacando de quicio.

"No"

"¿Por qué?"

"Déjame en paz"

"¿Quieres que te deje en paz? Yo sé que no."

"Eres un imbécil"

"Pero te atraigo"

"¡No me atraes! ¡No me atraes nada! ¡Liam me atrae, tú no!"

Lo envié, y me arrepentí al segundo. Me había pasado. Frunció los labios y miró al frente. Se levantó.

- Ahora vuelvo - dijo Louis, y se fue.

Salió del baño y Zayn pasaba por su lado. No podía ser otro, no, tenía que ser él. Zayn vio que Aina salía del baño e impidió que lo hiciera.

- ¡Déjame en paz! - exclamó ella.
- ¡Joder, tan solo escúchame! ¡Déjame hablar, oye lo que te tengo que decir y ya después haz lo que quieras y dime lo que quieras! No lo aguanto más, no soporto estar lejos de ti, necesito que sepas que lo que pasó no era lo que parece, ¡que me la jugaron! - sonó el timbre, y Zayn agarró las manos de Aina - ¿puedes quedar hoy?
- Yo... Zayn, no sé si creerte... Esas fotos...
- Por favor - la interrumpió - solo déjame explicártelo. Aina lo pensó.
- Mañana a las seis en la entrada del puesto de llaollao's. Hoy no puedo, tengo cosas que hacer.
- Sí - sonrió - gracias.
- Ahora, ¿me dejas ir a clase? - el moreno se apartó - gracias.
- Voy contigo.

Aina caminó por el pasillo con Zayn al lado, envueltos en un silencio incómodo. No sabía si creerle. Ella siempre había confiado en las personas, siempre había ayudado a todo el que podía, y nunca la habían traicionado. Hasta Zayn. Desde entonces se había cerrado en sí misma y se había dicho que se centraría en los estudios. Los chicos eran gilipollas.
Le miró caminando a su lado. Había pasado demasiado tiempo desde que le tenía tan cerca. Su olor era el mismo. Una mezcla de perfume para hombre y tabaco. Sexy. A quién quería engañar, seguía enamorada hasta las trancas de Zayn.

Abrieron la puerta y se sentaron en sus respectivos sitios. Aina apoyó la cabeza en las palmas de sus manos. No sabía si hacía bien en quedar con Zayn de nuevo, pero... tenía que intentarlo.

El renault clio negro por fin aparcó delante de Harry y Sophie, que se dirigieron a él corriendo.

- Mamá - abrazó a su madre y se subió atrás con Harry - dime que está bien.
- Está bien - su madre aparecía cansada, con grandes ojeras y bolsas debajo de sus ojos - solo tiene un fuerte dolor de estómago.
- Entonces ¿ya le han dado los resultados?
- Te lo he puesto por el mensaje.

Sophie se recostó en el respaldo en lo que el coche empezaba a avanzar.

- Entonces sí. Tiene cáncer - se le quebró la voz al decir la palabra.
- Pero al parecer es leve. Estamos a tiempo, no te hundas.

Miró a Harry, quien había alargado su mano hasta la de Sophie y la agarraba suavemente, describiendo círculos en el dorso de esta, animándola.

- ¿Va a tener que hacer quimioterapias? - la mujer negó con la cabeza.
- Aún no se sabe, tienen que hacerle más pruebas - hizo una pausa - espero que la quimioterapia quede descartada.

Se recostó de nuevo en su asiento y miró por la ventana mientras apretaba la mano de Harry, como si fuera un salvavidas.

Después de unos minutos llegaron al hospital. Fueron a la habitación de Luke, quien estaba con un tubo conectado a su brazo derecho y otro al izquierdo.

- Solo familiares - dijo una enfermera cuando entraron.
- Somos su familia - contestó su madre.
- ¿Qué son los tubos? - preguntó Sophie
- El de la izquierda es morfina, para reducir su dolor, y el de la derecha es medicina. Básicamente sube sus defensas, ya que han bajado drásticamente - su madre y ella asintieron, mientras que Harry se acercaba a Luke, que sonrió al verle.
- Harry - Harry sonrió. Adoraba a Luke.
- ¿Qué tal te encuentras?
- Mareado, pero bien - el pequeño sonrió, un gracioso hoyuelo marcándose en su mejilla izquierda.
- Cariño - Sophie se agachó a su lado y le rodeó con los brazos, intentando no tocar los tubos conectados a su cuerpo - todo va a salir bien ¿sí? - cogió un mechón de su pelo descolocado y lo echó hacia atrás - te lo prometo.

Sonó el timbre de última hora. ¡Por fin! Había acabado el primer día de clase. Lala suspiró. Quedaba demasiado. Se levantó de su silla y guardó los libros.

- ¡Niall! ¿Dónde vas? - pero ya se había ido.

Lala se encogió de hombros y cerró la mochila, para colgarsela de un solo hombro, como siempre. ________(tn) fue con ella, y salieron juntas. ________(tn) era divertida y simpática, aunque a veces Lala tenía celos de su amistad con Niall. Se llevaban muy bien. Pero la apreciaba.

- ¡¿En serio?! - exclamó ________(tn) cuando la contó que Niall de pequeño actuó como flor en una función de el colegio - no te creo.

Lala rió al recordar como Niall miraba sus pantis mientras lo vestían de una flor verde y naranja mientras se ponía colorado cuando se levantó y comenzó a caminar.

Pero la risa le duró poco. Atravesó la puerta que comunicaba el colegio con el exterior para ver cómo alguien agarraba a Niall y empezaba a besarlo apasionadamente. Alguien rubia y guarra, cuyo nombre era Shannon.

martes, 7 de enero de 2014

Capítulo 10: ¡¿Qué?!

- ¿Zayn Malik? - la profesora echó un vistazo a la clase - No está.

Aina se sobresaltó. ¿Zayn Malik? Miró hacia atrás, ya que estaba en segunda fila, pero no vio a nadie. Había un sitio libre tres asientos atrás, junto a un chico castaño de ojos azules. ¿Zayn iba a ir a su clase? Hundió la cabeza en las manos. Dios, no podía ser. ¡No! Ya bastante mal lo estaba pasando para encima tener que verle todos los días. Levantó la cabeza y miró a la profesora, quien ya había terminado de pasar lista y guardaba su cuaderno.

La puerta se abrió, y Zayn entró por la puerta. Aina cogió su carpeta y la colocó delante de su cara, haciendo un torpe intento de ocultarse. La chica que se sentaba con ella la miró raro, pero Aina no le hizo caso. No quería que Zayn la viera. Después de que él se hubiera chocado con ella en la entrada del colegio, ella se había levantado sin ni siquiera mirarle, había alisado su falda, cogido la mochila y pasado junto a él sin ni siquiera mirarlo, con la cabeza alta. Se había sentido bien. Valiente. Pero ahora que lo tenía tan cerca otra vez se sentía tímida.

- Zayn, ¿te he dado permiso para entrar? - la profesora miraba al chico por encima de sus cuadradas gafas.
- No - dijo él, encogiéndose de hombros - supongo que ahora es cuando la pregunto si puedo pasar, pero ya lo he hecho - la profesora entrecerró los ojos y se sentó en la silla.
- ¿Quiere estrenar el aula de castigo el primer día, señorito Malik?
- Supongo que no.
- Entonces salga de clase, cierre la puerta y llame de nuevo, esta vez pidiendo pasar educadamente.
Zayn suspiró, salió de clase y llamó a la puerta.
- Señorita Halls, siento mi retraso, ¿puedo pasar? - lo dijo educadamente, pero tenía un brillo irónico en los ojos que la profesora no pareció notar.
- Pase.

Aina se quedó atónita. Aunque Zayn tenía pinta de "chico malo" con sus tatuajes y sus pendientes, nunca había pensado en él como el típico graciosillo de la clase. Es más, cuando salían, él le había dicho que sus notas solían ser buenas y nunca había repetido un curso. Y esto no parecía tener nada que ver con esas afirmaciones. Zayn se sentó en el sitio que antes estaba vacío y saludó al chico que había ahí sentado. Al parecer se conocían.

La puerta volvió a abrirse, dando paso a una chica castaña, con gafas y pecas.

- Señorita Halls, lo siento mucho, me he quedado dormida y...
- No me de excusas, Sophie. Siéntese. Tiene un retraso.

Sophie, resignada, atravesó la clase y tomó asiento junto un chico castaño de pelo rizado y ojos verdes.

La señorita Halls empezó a explicar los porcentajes y cómo iban a funcionar las cosas en su clase. Sophie dejó la mochila pesadamente en el suelo y se sentó en la silla. Sacó los libros.

- Pensé que tendría que pasar el primer día de clase solo - le susurró Harry. Le miró. Estaba sonriendo.
- Me quedé dormida, eso es todo - mintió. En realidad había pasado quince minutos intentando llamar a su madre para preguntar por Luke antes de tener que salir corriendo de casa.
- ¿Estás bien? - el chico metió un mechón de cabello detrás de la oreja de Sophie.
- Sí, solo tengo sueño - dijo haciendo un gesto con la mano para restar importancia.
La profesora la miró sugestivamente y Sophie se calló. Más valía prestar atención a la clase.

Me vibró el móvil y me sobresalté. Metí la mano en la chaqueta del uniforme y saqué el móvil, colocándolo debajo de la mesa. Nerea. Lo bloqueé y volví a guardarlo. No quería problemas con la profesora, parecía tener mala leche. Su apellido era Looper, por lo tanto era la señora Looper. Señora. Costaba imaginar que alguien pudiera soportarla. Era bajita y rechoncha, y parecía enfurruñada con el mundo. No podías decir nada sin que pusiera cara de asco. Además olía mal. Antes había pasado por mi lado y tuve que hacer una mueca de desagrado al percibir un tufo a sobaco. Puaj. Niall se había dado la vuelta y se había reído, haciendo un gesto que significaba "qué mal huele".

Después de lo que me pareció una eternidad, sonó el timbre de la segunda hora. Tocaba recreo. Aliviada, recogí mis cosas y las guardé en la cartera. Lala me hizo un gesto de que fuera con ellos. Les seguí.

Salimos al patio, que se situaba entre las cuatro torres. Era enorme. Y tenía piscina. Y una especie de hoyo natural con rocas a los costados que, según Niall, hacía de teatro en las estaciones cálidas.

- Ahí están - dijo Lala de repente, señalando un estremo del patio, debajo de un gran árbol.

Ahí estaban Sophie, Harry y Liam. Nos acercamos y nos sentamos con ellos. Me senté entre las piernas de Liam, quien estaba apoyado en el tronco del árbol. Me saludó con un beso en la mejilla. Sonreí.

Después de unos minutos, miré hacia mi izquierda y vi una chica menuda y morena. Espera, ¿no era la guía turística del Támesis? ¿Por qué estaba tan sola?

- Disculpadme - me levanté.

Me dirigí hacia ella. Me sentía mal estando sentada con mis amigos y ella ahí sola. Mi sombra la cubrió y ella me miró confusa.

- Hola - la saludé.
- ¡Vaya! ¿No eres tú la novia del chico que casi se cae ayer? - me eché a reír.
- Sí - la di dos besos - mi nombre es ________(tn).
- Aina - me sonrió y me dio dos besos.
- Verás, es que te he visto aquí sola y bueno, ¿quieres venir conmigo? Te presento a mis amigos - la tendí la mano y ella la cogió sonriendo.

Me dirigí de nuevo donde estaban ellos y les presenté. Al parecer Aina estaba en la clase de Sophie y Harry.

Después de unos minutos haciendo el ganso, escuché una voz que hizo que el vello se me erizara y la carne se me pusiera de gallina.

- Vaya, ¡por fin os encuentro! - levanté la vista rezando porque no fuera él.
- ¡Louis! - Liam se levantó y le abrazó, dejándome atónita. ¡¿Qué?!

Vi cómo Louis iba abrazando uno a uno y, cuando llegó a mí, me guiñó un ojo. Le fruncí el ceño.

De repente Aina empezó a tirarme del brazo. Quería irse. Me levanté y la acompañé.

- ¡Aina! ¿Qué ocurre? ¿Estás bien? - Aina parecía asustada.
- El chico que venía con Louis... - asentí, haciéndola continuar - es Zayn Malik.

viernes, 3 de enero de 2014

Capítulo 9: Malory Towers

Abrí los ojos como platos. ¡Louis! No podía ser. Simplemente no podía ser. Me quedé sin aliento.

- ¿Qué? - conseguí preguntar.
- ¿Ya no me recuerdas?
- ¿Cómo tienes mi móvil?
- De la pizzería. Llamaste con un móvil y supuse que era el tuyo.
- ¡¿Hasta qué hora trabajas?!
- Hoy he acabado a las ocho, mañana madrugo. Cogí tu número de las llamadas - hice una mueca. Louis me gustaba, pero eso de coger mi número así... - ¿haces algo mañana? - enarqué las cejas.
- Tengo que ir a clase.
- Hombre y yo, digo por la tarde - fruncí el ceño. Louis no parecía un chico que estudiase, más bien le imaginaba como el típico ligón que iba de fiesta.
- ¿Vas a clase?
- Sí, aún voy a clase. Es mi último año. ¿A qué curso vas? ¿Dónde estudias?
- A primero de bachillerato. Malory Towers. - le escuché reírse al otro lado del teléfono - ¿De qué te ríes?
- Me da a mí que vamos a vernos mucho este año - jadeé. ¡No era posible que fuera a mi colegio!
- ¿Vas al Malory Towers también?
- Sí - llené mis mejillas de aire. Madre mía.
- Louis tengo que colgar, yo soy de dormir mucho y como no me duerma ahora, mañana voy a parecer un zombie...
- Está bien. Mañana te veo, entonces - me froté la frente - hasta mañana, guapa.

Colgó. Me relajé de nuevo en la cama con mil cosas en la cabeza, hasta que conseguí dormirme.

Abrió la puerta de su casa y la cerró despacio. No podía creer que estaba llegando a casa a las once cuando había clase al día siguiente. Después de hacer el amor, Harry y ella se habían quedado dormidos, hasta que Harry abrió los ojos como platos y despertó a Sophie, quien se había despedido de él apresuradamente y se había ido corriendo a casa. Iban a matarla. Atravesaba el pasillo cuando sus ojos se posaron en una notita que había encima de la mesilla. Frunció el ceño, la cogió y la leyó.

"Luke está volviendo a tener esos terribles dolores de estómago y lo hemos llevado al hospital. Tienes la cena en la encimera. Recuerda que mañana tienes clase y ponte la alarma, por si aún no hemos llegado por la mañana. Mamá."

Sophie notó cómo sus ojos se llenaban de lágrimas y leyó la nota de nuevo. No, por favor. Otra vez no. Hizo una bola con la nota de papel y la tiró a la papelera de la cocina. Fue a su habitación. No tenía hambre. Colocó la mochila del día siguiente entre lágrimas y se acostó, pero no podía dormir. Luke era su hermano pequeño de doce años. Hacía ya unos cuatro que había padecido cáncer de hígado y había estado a punto de morir, aunque había conseguido salvarse milagrosamente. Pero los médicos advirtieron que el cáncer de hígado era muy delicado y muy difícil de eliminar, y que seguramente volvería a crearse. Y los dolores fuertes de estómago eran los principales efectos secundarios.
Sophie maldijo. Estaba harta de toda esa mierda. Su padre también tuvo cáncer, en los pulmones, y se recuperó. Pero eso de estar día tras día con la quimioterapia y que no pudiera moverse del sitio era horrible.

Dio media vuelta en la cama e intentó dormir. Mañana iba a ser un largo día.
Sonó el despertador y se desperezó. No tenía tanto sueño como pensaba que tenía. Fue a la cocina.

- ¡Aina! Te he preparado el desayuno - Dijo Sam sonriendo.
Sam era su compañero de piso, y un gran amigo. Medía 1.76, y era rubio-castaño de ojos marrones. Tenía varios años más que ella y trabajaba los fines de semana en una discoteca. Cuando Aina buscó esa casa por internet antes de ir a Londres no sabía que tendría un compañero de piso, pero llegaron los dos a la vez y decidieron pagar el alquiler a medias.

- ¡Gracias! - le brillaron los ojos al ver un zumo de naranja recién hecho, leche con colacao y dos magdalenas encima de la mesa - ¿cómo es que has madrugado hoy? - Sam se encogió de hombros.
- No tenía sueño.
- ¿Dónde estuviste ayer?
- Hice el penúltimo turno en la disco, llegué sobre las dos.
- ¿Y no tienes sueño?
- No - dijo riéndo - anda ¡bebete la leche que se te enfría!

Aina sonrió. Terminó de desayunar y fue a cambiarse. Dichoso uniforme, lo odiaba. Una vez vestida y peinada, se puso los zapatos, cogió la mochila y salió de casa.
Montó en el autobús. El suyo era el número dos. Subió y, una vez sentada, miró quién estaba en el autobús con ella. Hizo una mueca cuando vio que la mayoría eran niños de la ESO. No, espera, aquel chico del fondo era el que ayudó a subir a la barca el otro día y casi se cae... ¿Cuál era su nombre? Liam, o algo así. Se sentó bien en el asiento y cinco minutos después llegaron al colegio. El Malory Towers. Era enorme. Un gran edificio cuadrado, de piedra gris claro. A lado y lado habían dos altas torres, y más tarde vio otras dos detrás que formaban un conjunto de cuatro. Frunció el ceño. ¿Por qué las torres? Recordó que el colegio también tenía opción para internarse, y comprendió. Ahí estarían las habitaciones y esas cosas. Bajó del autobús y, agarrándose a su mochila, ascendió los escalones que daban a la entrada del colegio. Abrió la puerta, pero justo alguien salió, tirándola al suelo.

- Oh Dios, perdoname, no te vi, ¿estás bien? - levantó la vista, pero se quedó sin aliento al ver que el chico que le tendía la mano para levantarse era Zayn Malik - Aina...
Entré en clase. Por fin la había encontrado, después de una eternidad dando vueltas por el colegio. Me extrañó ver esas torres alrededor, pero al parecer había también para internados, ya que habían entrado dos chicas a mi lado hablando del cambio de colchón de sus casas al del colegio. Papá no me habló sobre esa opción de internados. Me encogí de hombros.

Miré la clase e hice una mueca. No conocía a nadie... ¡oh! ¿no era ese Niall? Sonreí y me dirigí hacia él.

- ¡________(tn)! - sonrió y me abrazó. La verdad es que había cogido una confianza enorme con Niall.
- ¡Hola! - sonreí de vuelta - bonito uniforme... - dije riéndome.
- ¡No te rías! - me dio un golpe amistoso en el hombro - Ya sé que me queda algo grande - miró sus puños, cubiertos por su chaqueta e hizo una mueca - mi tío creerá que he crecido más rápido de lo normal. Tengo que descambiarlo.
- Oye Niall... No conozco a nadie aquí y bueno... solo a ti. ¿Podría sentarme contigo? - abrió la boca, pero la cerró mordiéndose los labios.
- Lo siento mucho ________(tn)... Aquí se sienta Lala.
- ¡Oh no, no pasa nada!
- Puedes sentarte detrás mía, si quieres - miré el sitio que me señalaba Niall. Estaba en quinta, penúltima fila, al lado de la pared. Me gustó y asentí.

Lala entró por la puerta y decidí sentarme para dejar a la parejita feliz. Me senté en mi sitio, al lado de la pared. Sonreí. En España siempre había estado ahí y la tradición continuaba.

El sonido de una silla arrastrándose a mi lado me llamó la atención, y miré. Un chico se estaba sentando a mi lado.

- Hola, soy Max - sonrió.

Era un chico alto y moreno, de piel blanca y ojos oscuros. Me llamó la atención que tenía los labios increíblemente finos. No me gustó, su sonrisa era falsa y no sonreía con los ojos, solo con la boca. Pero, sin embargo, sonreí de vuelta.

- ________(tn) - dije. Se sentó y sacó una carpeta.

Sonó el timbre, y poco después una profesora algo mayor entró por la puerta con cara de pocos amigos.

El colegio había empezado.