sábado, 25 de enero de 2014

Capítulo 13: Muchas cosas pasan


Narra Lala

Después de despertarme con sentimientos encontrados por ver que Niall me había llamado cuatro veces durante la noche, decido levantarme. No había dormido nada. Aún no me lo creía, no podía ser que Niall me hubiera hecho eso.

Oh, pero eso no iba a quedar así. Shannon iba a pagármela, y bien. Bajé al portal y atravesé la calle hasta que llegué al instituto. Fui directamente a clase y vi a ________(tn) dentro.

- ________(tn) - la llamé.
- ¡Lala! ¿Estás mejor? - me rasqué el cuello.
- No, probablemente no. ¿Puedo pedirte un favor?
- Claro - me sonrió.

Miré sus cosas, luego a ________(tn) y finalmente hablé.

- ¿Puedes cambiarme el sitio?

________(tn) hizo una mueca.

- Siéntate con él, no seas idiota.
- Pues seré idiota, pero no voy a sentarme con el chico que ha besado a una guarra en mis narices. Imagina que te lo hace Liam.

________(tn) se miró las manos.

- Pero es que Niall y tú sois tan monos...
- Éramos... - me apresuré a decir - éramos...

Narra ________(tn)

Negué con la cabeza y puse mis cosas en la mesa de Lala. Cuando me senté en mi nueva mesa Niall entró por la puerta. Lala había ido al baño.

- ¿________(tn)? - dijo frunciendo el ceño cuando me vio en el sitio de su chica - ¿qué haces aquí?

Me encogí de hombros. No iba a ser yo la que le diría lo de Lala. Se sentó a mi lado y miró las cosas de ella, ahora en mi sitio.

- Pero sí que ha venido ¿no? - en ese momento entró por la puerta.

Niall sonrió y avanzó hacia ella para darla un beso, pero ella ni le miró. Se sentó en su mesa y sacó sus libros y cosas mientras Niall se la quedaba mirando con aspecto confundido.

- ¿Cielo? - Lala le miró a través de sus pestañas pero en seguida bajó la mirada para continuar con lo que estaba haciendo.

Miré a Niall y me encogí de hombros mientras el profesor de economía entraba por la puerta. Estaba triste y confundido, no sabía lo que pasaba y por qué ella no quería hablarle.

- ¿Tú sabes lo que la pasa? - me preguntó después de unos quince minutos practicando rectas de oferta y demanda - ¿por qué no me habla?

Lo miré.

- No soy quién para meterme en lo vuestro - contesté - Aunque yo estaría igual con Liam si me hubiera hecho lo que la has hecho tú a Lala.

De repente pareció comprender.

- ¿Lo visteis? ¿Lo de la Shannon esa? -  apoyó la cabeza en sus manos - no me lo puedo creer.
- Señorito Horan, parece que comprende muy bien la relación entre oferta y demanda - dijo de repente el profesor - ¿podría decirme qué pasaría con la oferta en una industria de coches si el precio de las llantas de estos sube?
- Eh... - le había pillado por sorpresa - la oferta bajaría haciendo un desplazamiento porque... eh... costaría más fabricar un coche, entonces pueden ofrecer menos.
- Mhm, bien, pero la oferta se movería haciendo un movimiento, no un desplazamiento, ¿sí? Cuando solo cambia el precio se efectúa un movimiento.

Niall asintió, y cuando el profesor se dio la vuelta para escribir lo que acababa de explicar, me miró.

- ¿Está enfadada por eso? - me susurró. Yo suspiré.
- Sí Niall sí, y me parece completamente normal.
- Escucha, yo a esa tía no la conozco de nada, de verdad.
- Oh - abrí la boca - claro chato, y por eso os estabais comiendo los morros - Niall negó con la cabeza.
- No, de verdad, vino de repente y se me lanzó a la boca. No sé nada de ella.

Escribí una anotación en el cuaderno, Niall seguía mirándome. Lo miré yo también.

- Mira Niall, no sé si creerte, yo sé lo que vi y lo que no vi, y si es verdad lo que dices deberías decírselo a Lala - me encogí de hombros - yo no soy quien para meterme.

Narra Aina

El día se pasó rápido. Más rápido de lo que me gustaría. Ya iba conociendo algunas de las personas de mi clase. Me parecía una clase bastante maja, aunque creía haber visto a la guarra que salía con Zayn en las fotos en la otra punta de la clase, atrás.

Zayn y yo no habíamos hablado en todo el día, pero por las miradas que me echaba, sabía que tenía ganas de que llegara la hora de verse conmigo. Se le veía en las miradas nerviosas que me echaba de vez en cuando. Tenía ganas de explicarme lo que ocurrió en aquel lugar. Y, no iba a mentir, yo también las tenía.

En el recreo me quedé en clase haciendo el resumen del tema de hoy de lengua. La profesora había empezado duro y no quería perderme desde el primer día. Además, no quería salir. Estaba sola.

Cuando, tres horas después, sonó el timbre indicando que era la hora de irse a casa, casi salto de la alegría. Ya era el segundo día de clase y estaba harta y deseando que llegaran las vacaciones de nuevo. Hice una mueca al pensar en todo el tiempo que quedaba para ello.

Salí del edificio y me apresuré a coger mi autobús. Esta vez Liam se sentó conmigo. ¡Solo había niños y niños en ese autobús! Aparte de una tímida sonrisa, no intercambiamos ningún gesto ni palabra en todo el camino. Yo sabía que él sabía quién era yo, ya que era amigo de Zayn. Supuse que él sabría la verdad, pero se quedó en una simple suposición. No iba a preguntárselo, obviamente.

El autobús paró y subí al pisito. Sam me saludó con su habitual buen humor y comimos juntos.

Narra Sophie

Abrí los ojos e inmediatamente sonreí al ver a Harry justo a mi lado sonriendo. Los volví a cerrar y me desperecé.

- ¿Qué hora es? - pregunté finalmente.
- Las tres - reí.
- ¡¿Las tres?! Bromeas.
- No - me enseñó su reloj, que marcaba las 14:58.

¡Las tres! Nunca había dormido hasta tan tarde. Aunque claro, teniendo en cuenta que me había despertado a las cuatro y no me había dormido de nuevo hasta las siete incluso teniendo a Harry a mi lado, era normal.

- Me encanta ver cómo duermes - le sonreí guiñando un ojo debido a la luz que entraba en la habitación
- A mí me encantas tú - soltó una carcajada y me dio un pequeño beso de buenos días.
- Te diría que desayunaramos, pero... - hizo una mueca - creo que más bien hay que comer.

Me estiré y me levanté de la cama. Hoy no me había despertado para ir a clase, no me sentía con ánimos y Harry iba a quedarse conmigo. No iba a dejarme sola. Realmente se lo agradecía.

- ¿McDonalds? - me preguntó una vez me había vestido. Me mordí el labio.
- No me conoces tú ni nada - sonrió y, después de regañarme al querer coger algo de dinero y obligarme a aceptar que invitaba él, salimos de casa.

Fuimos andando de la mano. Mi casa estaba muy cerca de uno y no había necesidad de coger el coche. Además adoraba la forma en la que su mano se acoplaba a la mía. Estar con él era delicioso.

Entramos y, después de comer, propuso dar una vuelta por Londres. La verdad es que no me apetecía para nada, así que recliné la invitación. Fuimos a mi casa de nuevo. Al parecer mi padre se había pasado por allí para comer, porque su ropa estaba encima de una silla y los platos sin fregar en la pila de la cocina. Hice una mueca. Odiaba esta situación.

Pero Harry, decidido a que no pensara en ello, me agarró de la cintura, me dio la vuelta y me besó. Sonreí a mitad del beso cuando metió las manos bajo mi camiseta e hizo circulitos en mi vientre, haciendo que mi cuerpo se calentara. Lo deseaba.

Él pareció leer mi pensamiento y, sin perder un segundo, se deshizo de su camiseta. Sonreí y pasé mis manos por su marcado torso. Era precioso. Me quitó la camiseta y la dejó en el suelo cuando entramos en mi habitación. Se bajó los pantalones y yo lo imité. Ya quería que estuviera entre mis piernas. Lo quería. Lo deseaba. Lo necesitaba.

Una vez desnudos, me hizo la mujer más feliz otra vez mientras me decía cuánto me quería en lo que me hacía el amor.

Narra Aina

Las cinco y media ¡y yo sin vestirme! Me había quedado dormida. Dioooos. Revolví el armario y por fin elegí mi ropa. Una blusa rosa clara, pantalones vaqueros cortos y mis queridas vans negras. Me miré al espejo y decidí dejármelo suelto, mis ondas morenas caían por mis hombros. Cogí el bolso y, tras decir adiós a Sam que estaba en la cocina, me fui.

Suspiré cuando el sol me dio de lleno al salir del portal. Hacía un día muy bonito hoy y tenía buenas vibraciones sobre lo que iba a ocurrir. Caminé unos quince minutos y, cuando llegué al puesto de llaollao's, estaba muy cansada. Maldecí, no me apetecía para nada sudar. Lo busqué con la mirada y al final le vi, apoyado en el puesto.

Maldita sea, estaba guapísimo. Camiseta negra, piratas vaqueros y deportivas grises. Pero vamos a ver, ¿cuándo Zayn no estaba guapo?

Suspiré y avancé hacia él.

- Aina - sonrió - pensé que no vendrías... - iba a preguntar por qué no iba a ir, pero me interrumpió - mira, te he comprado un helado de menta y chocolate. Tu favorito.

Casi gemí de placer. ¡¡¡Menta y chocolate!!! Entre el trabajo y el lío que había sido mi vida en las últimas semanas casi no había podido comer mi querido helado. Y Zayn se acordaba de que era mi sabor favorito. Sonreí y cogí la tarrina de helado que me tendía.

- Gracias - dije, tímida - te acuerdas.
- Por supuesto.

Miré el helado y empecé a comerlo. Zayn y yo comenzamos a andar sin rumbo fijo. No hablábamos, lo que era algo incómodo, pero aún así se estaba como... bien. Se estaba muy bien con él.

- Zayn - lo llamé después de unos quince minutos, cuando me terminé mi helado. Me miró - teníamos que hablar, ¿recuerdas? - asintió. Parecía nervioso.

Fuimos a un sitio apartado. Si teníamos que hablar de lo nuestro, no iba a ser en un sitio tan concurrido como en el que estábamos. Al final acabamos en un camino solitario por el que solíamos ir cuando salíamos juntos. Nos sentamos en el suelo junto a una casa vieja.

- A ver - suspiré. No sabía cómo empezar la conversación - Explícame. Explícame por qué si me querías tanto me hiciste eso. Y no me vale eso de "no he hecho nada" porque las fotos hablaban por sí solas - se frotó la frente y se mordió el labio, gesto que hacía cuando estaba nervioso.
- No sé ni por dónde empezar - cerró los ojos - recuerdo que nada más llegar a casa recibí una llamada en número oculto. Lo cogí y me dijeron que te habían visto con un chico en el bar de intercambio de sexo, ese que hay al lado del restaurante "Razz". Al principio pensé que sería una broma de mal gusto, pero quise acercarme - hizo una pausa - llegué y no vi a nadie. Solo lo típico, ya sabes. Gente besándose, bailando y todo eso. Quise buscarte y me adentré entre la gente. Justo apareció Emma, la rubia del equipo de animadoras, a decirme que estabas en una sala al fondo de la que estábamos - hizo una mueca - cuando entré en esa sala resultó ser un cuarto oscuro. Ahí la gente se toca y se masturba y todo eso sin saber a quién se lo está haciendo - asentí.
- ¿Y entonces...? - le animé a seguir.
- Entonces una chica apareció y me dijo que te estabas besando y tocando con uno. Yo... no sé lo que me pasó. Me enfurecí. Entonces la chica esa me dijo que su nombre era Shannon y que podía vengarme de ti besándola a ella. Al principio no me creía el numerito, pero de repente la chica se me lanzó y solo recuerdo una luz, que supongo que sería el flash, y luego que se iba.

Hiperventilé. ¡Era una trampa para que rompiera con él! Shannon era una asquerosa. Una guarra. Una lagarta.

- Dios Zayn, ¿hablas en serio?
- Completamente en serio - resopló - ¿sabes lo que más me fastidia? - le di una mirada interrogante - que fuera tan tonto que creerme todo eso. Éramos la pareja perfecta. Éramos uno. ¿Por qué irías a un bar de intercambio de sexo? No tenía sentido. Pensé que, como aún no lo habíamos hecho, a lo mejor necesitabas hacerlo con alguien, pero... Tú me querías. Nunca me habrías hecho eso. Eres la mujer más increíble y estoy segurísimo de que ni se te había pasado por la cabeza. Siempre he sido un celoso desconfiado y eso siempre me juega malas pasadas. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida y solo te conozco de unas semanas. Has dejado huella y necesito que me des una oportunidad, porque sin ti no puedo seguir.

Narra ________(tn)

Había terminado los malditos deberes. ¡¡¡Por fin!!! El dichoso profesor de matemáticas se había cebado con nosotros para ser el primer día. Guardé los libros y las cosas y fui al salón. Había tenido un día de perros. Liam y yo nos habíamos perdonado, aunque aún no sabíamos seguro qué era lo nuestro. Louis no me hablaba. No existía para él. Boquiabierta me había dejado cuando, al preguntarle la hora, había mirado el reloj y cerrado la boca. ¡Lo me lo había dicho, el menda! Me sentí tan enfadada como para echar humo por las orejas. Niall y Lala no se habían perdonado. Le había dicho a Niall muchas veces que fuera y la pidiera perdón, pero era un cabezón y no lo había hecho. Lala no sabía la versión de Niall y, aunque moría de ganas de soltarlo a los cuatro vientos para que se enterara todo UK y España, cerré la boca. No iba a meterme en la relación.

Papá estaba cada vez más encantado de la vida. ¡Normal! Tenía la empresa al lado y se lo traducían todo. Christian es el que más me preocupaba. Le habían bajado de curso por no saber el idioma y le habían apuntado a una especie de clases de inglés dentro del colegio para que aprendiera más rápido. Pero mi padre hablaba inglés, la tele se veía en español, en casa hablábamos español... No creía que fuera a avanzar mucho así.

Decidida a reposar un rato, me tumbé en el sillón y cerré los ojos. Estaba agotada.



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