Capítulo 12: La curiosidad mató al gato
Lala se paró en seco, no queriendo creer lo que tenía delante de sus ojos. Los cerró y los volvió a abrir, viendo como Niall se alejaba de Shannon y daba media vuelta.
- ¡¿Has visto eso?! - exclamó completamente encolerizada. ________(tn) tenía un gesto confuso en la cara.
- Sí - dijo al final - ¿quién es?
- Shannon - dijo apretando los puños - la guarra del instituto.
Fruncí el ceño. Niall y Lala eran una pareja preciosa y no entendía para nada qué acababa de pasar. Pero yo tenía mi genio y no iba a dejar pasar esto. Avancé hacia la rubia mal teñida, quien me miró mal.
- Pero, ¡tú quién coño te crees que eres! - la grité. Me dio un escaneo con cara de haber olido una mierda de perro y me miró a la cara.
- ¿Te conozco?
- No - dije - pero vas a conocerme como no te alejes de Niall.
- Oh, ¿es tu novio? - se miró las uñas.
- No, es el de ella - señalé a Lala que acababa de llegar a mi lado.
- Oh - miró a Lala - tu novio es demasiado guapo para alguien como tú, ¿no?
Me quedé boquiabierta. Ojiplática. Pero ¡¿de dónde había salido esta tía?! Lala, al ver que estaba a punto de explotar, me cogió del brazo.
- Déjala con su ejército de rubias ________(tn), no vale la pena.
- Pero ¿la estás oyendo a la gilipollas esta?
- Yo no he oído que Niall se quejara mucho, ¿tú sí, Emma? - miró a una chica de un rubio más claro que ella que estaba de pie a su lado.
- No, la verdad es que parecía encantado.
- Cuando te arranque los pelos la que va a estar encantada soy yo - dije rechinando los dientes, mirando a Shannon.
Lala volvió a tirarme del brazo y consiguió que nos moviésemos, eso sí, no sin dar un golpe en el hombro a Shannon cuando pasé por su lado. Tenía ganas de agarrarla de las extensiones y darla contra la pared. Pero seguramente me expulsarían del instituto, y no me apetecía nada.
Salió del hospital. Harry había tenido que irse a casa por razones que no conocía, había dicho un simple "Sophie, lo siento, tengo que irme" y había ido a su casa sin darla tiempo a preguntar nada. Eran las nueve de la noche y sus padres iban a quedarse con Luke esa noche. Se sentía sola y desamparada. Su madre le había dicho de ir a casa, cenar y dormir, pero la verdad es que no tenía ni ganas, ni hambre ni sueño. Solo quería tumbarse en la cama y llorar hasta deshidratarse.
Llamó a un taxi y esperó quince minutos que le parecieron una eternidad. Cuando llegó subió, dijo la dirección y dejó que su mente flotara, hasta que el taxi se detuvo. Pagó y se bajó del coche. Subió a casa y abrió la puerta. La cerró, y cuando lo hizo se apoyó en ella y se sentó en el suelo. Rodeó las rodillas con sus brazos y sus lágrimas empezaron a caer descontroladas hasta que su móvil empezó a sonar dentro de su bolsillo.
- ¿Diga?
- Pequeña.
- Harry - notó como las lágrimas volvían a sus ojos.
- No llores por favor, ¿has llegado ya a casa?
- Sí - se secó una lágrima con el dorso de la mano - hace cinco minutos.
- ¿Estás sola?
- Sí, mis padres van a pasar la noche con Luke.
- Me tengo que ir, luego te llamo y hablamos ¿vale?
- No cuelgues - un vacío inexplicable se formó en su estómago. El pensamiento de quedarse sola con sus pensamientos la asustaba - no cuelgues... Solo quédate en la otra línea. Por favor.
- Está bien cariño - escuchó una puerta cerrarse al otro lado del teléfono.
- ¿Dónde estás?
- Eh... yendo a por pan.
- ¿A las nueve y media?
- Sí, es que se ha acabado. Voy a la gasolinera.
- Ah - se levantó y estiró su uniforme, que aún tenía puesto - yo voy a prepararme una taza de leche y cola-cao. Realmente la necesito.
Preparó su leche con cola-cao. Echó leche en su taza grande de piolín y la metió en el microondas. Sacó una cucharilla del cajón y el cola-cao del armarito y esperó a que la cuenta atrás del microondas llegara a cero. Escuchaba la respiración de Harry al otro lado del teléfono y eso la tranquilizaba mucho. Sacó la leche y fue al salón a beberla. Se centró en su chico. Estaba en el coche, porque hacía unos minutos había escuchado su portezuela cerrarse. Cerró los ojos y dio un trago a la leche. Suspiró. Le encantaba.
- ¿Sophie? - le escuchó decir.
- ¿Mhm?
- ¿Qué haces?
- Beber cola-cao - Harry sonrió. Sabía lo que Sophie adoraba el cola-cao.
- ¿Estás segura de que tus padres no están en casa? - eso casi la hizo reír.
- Mhm, creo que sí, a no ser que sean invisibles - sintió la sonrisa al otro lado del teléfono.
- Te echo de menos, pequeña.
- Y yo a ti - contestó Sophie, dejando la taza vacía en la mesilla de cristal y recostándose en el sofá - ojalá estuvieras aquí.
- ¿Ojalá estuviera allí?
- Sí - escuchó el timbre de su casa - espera, llaman a la puerta.
Se levantó y se dirigió a la puerta. La abrió y casi se le cae el móvil que tenía en la mano al ver a su amor de pelo rizado al otro lado de la puerta.
- Servicio expréss - dijo con tono de repartidor mientras sonreía y dos enormes hoyuelos aparecían en sus mejillas.
- ¡¡¡Harry!!!
Dio un salto y se agarró a él, quien la rodeó con sus brazos y la dejó suspendida en el aire unos segundos mientras la abrazaba y la apretaba contra él. Sophie lo miró con los ojos llenos de lágrimas cuando la dejó suavemente en el suelo.
- Has venido - susurró.
- Por supuesto. Y te he traído un regalo - Sophie elevó sus cejas por la sorpresa.
- Por eso te fuiste estando en el hospital - él asintió - Oh Harry, te amo, de verdad que te amo - volvió a abrazarle. Olía muy bien, y sentir el latido de su corazón contra ella era una de sus cosas favoritas.
- Ábrelo - se despegó de él y el chico sacó una cajita cuadrada de color azul clarito. Sophie sonrío, la cogió delicadamente y la abrió.
Una preciosa pulsera de color plata se hallaba en su interior. De ella colgaba una especie de monigote también de plata. Harry levantó su mano y la enseñó su muñeca.
- Mira - era igual que la suya, pero el monigote que colgaba era una chica - yo te tendré a ti, y tú a mí.
Sophie sintió que sus ojos volvían a llenarse de lágrimas y le abrazó. Le adoraba, de verdad que le adoraba. Estaba segura de que si alguien buscaba al chico perfecto tenía que dejar de hacerlo, porque ya lo había encontrado ella.
- ¿Tienes sueño? - preguntó Harry. Sophie consideró la pregunta y se dio cuenta de que ahora que estaba con Harry estaba más tranquila y sí, ahora sí tenía sueño. Bostezó, y Harry sonrió - tomaré eso como un sí. Vamos a dormir.
Siguió a Harry por la casa hasta llegar a su habitación. Harry se puso en boxers y ella se colocó el pijama y se acostaron, con ella dándole la espalda y él abrazándola por atrás. Pronto sintió que el sueño se apoderó de ella, y se quedó profundamente dormida.
- A ver a ver que me entere, estás saliendo con un buenorro y otro te tira los tejos.
- No estoy saliendo con él... - dije por enésima vez.
- Shh, lo que sea - me interrumpió Nerea - el caso es que estás de lo que sea con el Liam o Laim ese - sonreí - y tienes al pizzero comiendo de tu mano. ¿Es eso?
- Suena más fuerte dicho por ti, pero... Sí, es eso - Nerea soltó un silbido.
- Nena, recuerdame que en verano vaya por allí, aprenda el idioma y conozca a muchos chicos. Ojú, lo que ligan los inglesitos. Eso sí, no me presentes a la Salmón esa que te ayudo a tirarla de los pelos - me empecé a reír.
- ¿Salmón?
- Sí, algo así ¿no?
- Shannon, idiota.
- Suena igual, el caso es que es una rubia tonta sin importancia que se va a cargar la relación del rubio y la Lala esa ¿no?
- Algo así - dije - hoy ha empezado a decir que Niall es demasiado guapo para Lala delante de ella, la muy gilimema. No la he soltado un sopapo porque me echan del colegio que sino se las iba a ver conmigo.
- ¡Pelea, pelea! - gritó riendo.
Escuché un pitido en el móvil.
- Nere te tengo que dejar, me están llamando. Hablamos, ¿sí?
- Está bien baby, te quiero ¡y te echo de menos!
- Yo también guarra, te loveeee.
Colgó y mi móvil empezó a sonar. Era Lala.
- Lala - sonreí.
- ________(tn) - ella parecía más bien a punto de echarse a llorar si es que no estaba ya llorando - necesito que me ayudes - absorbió por la nariz, lo que me indicó que, en efecto, estaba llorando.
- Eh, vamos, no llores, ¿qué ocurre?
- No me puedo quitar la escenita de Niall y Shannon a la salida del instituto. No me lo puedo creer.
- ¿Has hablado con Niall?
- No quiero ni verle.
- A lo mejor ha sido un malentendido tía.
- No, lo hecho, hecho está, y no me vas a negar que a la salida estaban besándose - Suspiré. Sí, la verdad es que cuando salí vi cómo Shannon le comía los ojos al pobre Niall - Dios...
- ¿Y qué vas a hacer mañana?
- No hablarle, por supuesto.
- Lala...
- Me tengo que ir ________(tn), me llaman para cenar - resopló - la verdad es que no tengo hambre.
- Anda, vete a cenar tonta. Y anímate, ¿sí? Seguro que esto se soluciona rápido.
- Gracias. Adiós, ________(tn), un besito. Mañana te veo.
Colgó y me recosté en la cama. Tendría que bajar a cenar, pero no tenía mucho hambre. Antes de hablar con Nerea había estado con whatsapp con Liam hasta que se fue a cenar. Era un amor, me gustaba mucho. Me había dicho que estaba planeando ir a una especie de academia de policía, pero en vez de eso, de bombero. Quería ser bombero. Sonreí. La verdad es que encajaba en el modelo de bombero sexy macizorro. Mi móvil volvió a sonar. Sonreí, ¡qué solicitada estaba hoy!
Pero mi sonrisa murió al ver en la pantalla "Louis insti llamando". No podía ser. Este tío ¡era un pesado! Vale que me pasé con él esta mañana, pero es que no me dejaba en paz. Le había dado un desplante del que incluso yo me arrepentía ¡y allí seguía!
Dejé que el móvil sonara hasta que cortó la llamada y sonó mi whatsapp. Lo abrí, curiosa, y por fin entendí eso de que la curiosidad mató al gato al ver "tranquila que a partir de ahora voy a dejarte en paz de verdad" y comprobar que me había bloqueado.
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