viernes, 3 de enero de 2014

Capítulo 9: Malory Towers

Abrí los ojos como platos. ¡Louis! No podía ser. Simplemente no podía ser. Me quedé sin aliento.

- ¿Qué? - conseguí preguntar.
- ¿Ya no me recuerdas?
- ¿Cómo tienes mi móvil?
- De la pizzería. Llamaste con un móvil y supuse que era el tuyo.
- ¡¿Hasta qué hora trabajas?!
- Hoy he acabado a las ocho, mañana madrugo. Cogí tu número de las llamadas - hice una mueca. Louis me gustaba, pero eso de coger mi número así... - ¿haces algo mañana? - enarqué las cejas.
- Tengo que ir a clase.
- Hombre y yo, digo por la tarde - fruncí el ceño. Louis no parecía un chico que estudiase, más bien le imaginaba como el típico ligón que iba de fiesta.
- ¿Vas a clase?
- Sí, aún voy a clase. Es mi último año. ¿A qué curso vas? ¿Dónde estudias?
- A primero de bachillerato. Malory Towers. - le escuché reírse al otro lado del teléfono - ¿De qué te ríes?
- Me da a mí que vamos a vernos mucho este año - jadeé. ¡No era posible que fuera a mi colegio!
- ¿Vas al Malory Towers también?
- Sí - llené mis mejillas de aire. Madre mía.
- Louis tengo que colgar, yo soy de dormir mucho y como no me duerma ahora, mañana voy a parecer un zombie...
- Está bien. Mañana te veo, entonces - me froté la frente - hasta mañana, guapa.

Colgó. Me relajé de nuevo en la cama con mil cosas en la cabeza, hasta que conseguí dormirme.

Abrió la puerta de su casa y la cerró despacio. No podía creer que estaba llegando a casa a las once cuando había clase al día siguiente. Después de hacer el amor, Harry y ella se habían quedado dormidos, hasta que Harry abrió los ojos como platos y despertó a Sophie, quien se había despedido de él apresuradamente y se había ido corriendo a casa. Iban a matarla. Atravesaba el pasillo cuando sus ojos se posaron en una notita que había encima de la mesilla. Frunció el ceño, la cogió y la leyó.

"Luke está volviendo a tener esos terribles dolores de estómago y lo hemos llevado al hospital. Tienes la cena en la encimera. Recuerda que mañana tienes clase y ponte la alarma, por si aún no hemos llegado por la mañana. Mamá."

Sophie notó cómo sus ojos se llenaban de lágrimas y leyó la nota de nuevo. No, por favor. Otra vez no. Hizo una bola con la nota de papel y la tiró a la papelera de la cocina. Fue a su habitación. No tenía hambre. Colocó la mochila del día siguiente entre lágrimas y se acostó, pero no podía dormir. Luke era su hermano pequeño de doce años. Hacía ya unos cuatro que había padecido cáncer de hígado y había estado a punto de morir, aunque había conseguido salvarse milagrosamente. Pero los médicos advirtieron que el cáncer de hígado era muy delicado y muy difícil de eliminar, y que seguramente volvería a crearse. Y los dolores fuertes de estómago eran los principales efectos secundarios.
Sophie maldijo. Estaba harta de toda esa mierda. Su padre también tuvo cáncer, en los pulmones, y se recuperó. Pero eso de estar día tras día con la quimioterapia y que no pudiera moverse del sitio era horrible.

Dio media vuelta en la cama e intentó dormir. Mañana iba a ser un largo día.
Sonó el despertador y se desperezó. No tenía tanto sueño como pensaba que tenía. Fue a la cocina.

- ¡Aina! Te he preparado el desayuno - Dijo Sam sonriendo.
Sam era su compañero de piso, y un gran amigo. Medía 1.76, y era rubio-castaño de ojos marrones. Tenía varios años más que ella y trabajaba los fines de semana en una discoteca. Cuando Aina buscó esa casa por internet antes de ir a Londres no sabía que tendría un compañero de piso, pero llegaron los dos a la vez y decidieron pagar el alquiler a medias.

- ¡Gracias! - le brillaron los ojos al ver un zumo de naranja recién hecho, leche con colacao y dos magdalenas encima de la mesa - ¿cómo es que has madrugado hoy? - Sam se encogió de hombros.
- No tenía sueño.
- ¿Dónde estuviste ayer?
- Hice el penúltimo turno en la disco, llegué sobre las dos.
- ¿Y no tienes sueño?
- No - dijo riéndo - anda ¡bebete la leche que se te enfría!

Aina sonrió. Terminó de desayunar y fue a cambiarse. Dichoso uniforme, lo odiaba. Una vez vestida y peinada, se puso los zapatos, cogió la mochila y salió de casa.
Montó en el autobús. El suyo era el número dos. Subió y, una vez sentada, miró quién estaba en el autobús con ella. Hizo una mueca cuando vio que la mayoría eran niños de la ESO. No, espera, aquel chico del fondo era el que ayudó a subir a la barca el otro día y casi se cae... ¿Cuál era su nombre? Liam, o algo así. Se sentó bien en el asiento y cinco minutos después llegaron al colegio. El Malory Towers. Era enorme. Un gran edificio cuadrado, de piedra gris claro. A lado y lado habían dos altas torres, y más tarde vio otras dos detrás que formaban un conjunto de cuatro. Frunció el ceño. ¿Por qué las torres? Recordó que el colegio también tenía opción para internarse, y comprendió. Ahí estarían las habitaciones y esas cosas. Bajó del autobús y, agarrándose a su mochila, ascendió los escalones que daban a la entrada del colegio. Abrió la puerta, pero justo alguien salió, tirándola al suelo.

- Oh Dios, perdoname, no te vi, ¿estás bien? - levantó la vista, pero se quedó sin aliento al ver que el chico que le tendía la mano para levantarse era Zayn Malik - Aina...
Entré en clase. Por fin la había encontrado, después de una eternidad dando vueltas por el colegio. Me extrañó ver esas torres alrededor, pero al parecer había también para internados, ya que habían entrado dos chicas a mi lado hablando del cambio de colchón de sus casas al del colegio. Papá no me habló sobre esa opción de internados. Me encogí de hombros.

Miré la clase e hice una mueca. No conocía a nadie... ¡oh! ¿no era ese Niall? Sonreí y me dirigí hacia él.

- ¡________(tn)! - sonrió y me abrazó. La verdad es que había cogido una confianza enorme con Niall.
- ¡Hola! - sonreí de vuelta - bonito uniforme... - dije riéndome.
- ¡No te rías! - me dio un golpe amistoso en el hombro - Ya sé que me queda algo grande - miró sus puños, cubiertos por su chaqueta e hizo una mueca - mi tío creerá que he crecido más rápido de lo normal. Tengo que descambiarlo.
- Oye Niall... No conozco a nadie aquí y bueno... solo a ti. ¿Podría sentarme contigo? - abrió la boca, pero la cerró mordiéndose los labios.
- Lo siento mucho ________(tn)... Aquí se sienta Lala.
- ¡Oh no, no pasa nada!
- Puedes sentarte detrás mía, si quieres - miré el sitio que me señalaba Niall. Estaba en quinta, penúltima fila, al lado de la pared. Me gustó y asentí.

Lala entró por la puerta y decidí sentarme para dejar a la parejita feliz. Me senté en mi sitio, al lado de la pared. Sonreí. En España siempre había estado ahí y la tradición continuaba.

El sonido de una silla arrastrándose a mi lado me llamó la atención, y miré. Un chico se estaba sentando a mi lado.

- Hola, soy Max - sonrió.

Era un chico alto y moreno, de piel blanca y ojos oscuros. Me llamó la atención que tenía los labios increíblemente finos. No me gustó, su sonrisa era falsa y no sonreía con los ojos, solo con la boca. Pero, sin embargo, sonreí de vuelta.

- ________(tn) - dije. Se sentó y sacó una carpeta.

Sonó el timbre, y poco después una profesora algo mayor entró por la puerta con cara de pocos amigos.

El colegio había empezado.

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