jueves, 26 de diciembre de 2013

Capítulo 6: Louis

- ¡He dicho que yo en medio! - gritó Niall. Sophie y Harry pusieron los ojos en blanco.
- ¡Niall! ¡Que no tengas novia no significa que tengas que fastidiar a las demás parejas! - gritó Harry medio riendo.
- Es que si os dejo en el medio vais a estar besuqueandoos y abrazandoos y yo voy a querer mataros - Sophie rió - no te rías, sabes que es verdad.
- En ese caso nos vamos a casa, ¿no? - dijo Sophie.
- ¿Y Liam?
- Liam es mayorcito, que se las arregle solo... -dijo Sophie- ¿Creéis que a Liam le gusta ________(tn)?
- ¿Por qué iba a gustarle? -Preguntó Harry.
- Porque ha estado tonteando con ella y luego la ha acompañado a casa - Niall se encogió de hombros.
- Bueno, yo me voy a ir yendo a casa - dijo Niall - tengo que ver qué libros tengo para pasado mañana.
Tras despedirse, Niall se fue a casa y Harry acompañó a Sophie a la suya, como era costumbre.
- Por cierto - dijo Sophie nada más llegar al portal - mañana hacemos cuatro meses.
- Lo sé - Harry se inclinó y dio un pico a Sophie - ¿qué me vas a regalar? - Sophie enarcó una ceja.
- ¿Qué me vas a regalar tú a mí?
- Mis padres no están mañana en casa - Harry miró pícaramente a Sophie.
- Viciosillo - se puso de puntillas y dejó otro beso en los labios de Harry.
- ¿Te vale ese regalo? - Sophie sonrió y guiñó un ojo a Harry - ¿Eso es un sí?
- Pasame a recoger a las siete - Harry rió y la besó más profundamente.
- Aquí estaré, adiós pequeña.
Subí a casa y me tumbé en la cama. Estaba cansada. Liam me había dejado muy confundida. ¿Por qué le interesaría a él que yo tenga novio o no? Suspiré. Liam era realmente guapo. Guapísimo. Parecía un modelo. Pero yo era una patata comparada con él, era imposible que quisiera algo conmigo.
Mi móvil comenzó a sonar.
- Nerea eres una pesada, sé que no puedes vivir sin mí, pero...
- Guarra, encima que me preocupo por tu vida amorosa.
- ¿Mi vida amorosa?
- Claro. ¿Has vuelto a ver al buenorro rubio de ojos azules? - resoplé.
- Nerea, que no tengo nada con él, idiota.
- Que sí, seguro que sí. ¿Has vuelto a verle?
- Esta tarde.
- ¡¿Habéis quedado los dos?!
- ¡No! Cuando estaba hablando contigo por teléfono esta tarde le vi en la calle de enfrente con dos chicos y una chica, y luego se acercaron a mí.
- ¿Eran guapos?
- Sí. Los dos.
- ¡Uf!
- Y uno de ellos me ha acompañado a casa y me ha preguntado si tengo novio.
- ¡Joder ________(tn)! ¡Ya estás ligando!
- Tía no.
- ¿Cómo es? ¿Cómo se llama?
- Es alto, fuerte, pelo castaño claro y ojos marrones. Se llama Liam.
- Liam, mhm. Es un nombre sexy. Como Liam Hemsworth - reí - Bueno nena, me voy que tengo que ir, mi madre me llama para cenar. Mañana hablamos y, por cierto, ¡¡¡¡Ligate a Liam!!!!
- ¡Vale, pesada! Vete a cenar que allí serán ya las diez y media. Te quiero.
- Te quiero cerda.
Colgamos y fui al salón. Mi padre estaba haciendo algo con su móvil mientras Christian estaba enfurruñado porque no entendía el inglés de los dibujos que había puestos en la televisión.
- ¿Qué haces, papá? - me acerqué donde él estaba.
- Buscar una pizzería por aquí cerca. Ah, mira, aquí entregan a domicilio. ¿Puedes pedir una? Mañana voy al supermercado y compro comida para cocinarla.
- Vale. Christian, ¿de qué quieres la pizza?
- ¡De jamón y queso! - sonreí. Christian adoraba la pizza de jamón y queso.
- Papá, ¿no crees que una sola pizza para los tres es poco?
- No, tranquila, no tengo mucho hambre, yo os robo un cachito y ya.
- Está bien - dije encogiéndome de hombros.
Cogí el teléfono y marqué el número de la pizzería. Pedí la pizza y colgué.
-Ha dicho que tardaba veinte minutos - me senté en el sillón al lado de Christian - jolines, tengo hambre.
- Y yo - resopló Christian.
- ¡Anda! ¿No es eso Bob Esponja? - Christian miró la televisión y se encogió de hombros.
- Sí, pero no me entero de nada porque está en inglés.
- ¿Y si te digo que puedo ponerla en español? - El pequeño me miró.
- ¿Puedes?
- Claro, si esta tele es como la de casa - cogí el mando, le di a configuración y cambié el idioma a español. No tuve problema porque en España había veces que me gustaba ver la tele en inglés y estaba acostumbrada.
- ¡Ala! - Christian miró la tele asombrado - ¡ya hablan en español!
- Sí - reí y revolví su pelo - pero cuando aprendas más inglés vamos a poner la tele en inglés, ¿eh? - El niño asintió y me puse a ver los dibujitos con él.
Después de veinte minutos viendo cómo Patricio, la estrella de mar, se enfadaba con Bob Esponja por no darle una hamburguesa gratis y el señor cangrejo le echaba de su restaurante por no querer pagar, sonó la puerta.
Me levanté del sofá. ¡La pizza! Cogí veinte libras y abrí la puerta. Abrí la boca. En vez de encontrarme con el típico tirillas mal afeitado repartidor de pizza, me encontré con un chico de unos dieciocho años, castaño, ojos azules increíblemente profundos y una sonrisa capaz de derretir un iceberg. Era un poco más alto que yo, como Niall. Y olía muy bien.
- Hola, guapa - sonrió el chico - aquí traigo vuestra pizza - sonreí, dandome cuenta de que me había quedado boquiabierta.
- Sí, eh... - cogí la pizza. Al cogerla, rocé sus dedos, que enviaron una corriente eléctrica a través de mis dedos y mi columna vertebral. Me estremecí. - ¿cuánto es?
Me dijo el precio, pagué y me dio las vueltas. Otra vez esa especie de corriente eléctrica. ¿Qué me pasaba?
- Gracias - me dijo sonriendo - Por cierto, mi nombre es Louis.
- Yo soy ________(tn) - sonreí, y él me guiñó un ojo.
- Un placer, ________(tn). Hasta otra.
Cuando me quise dar cuenta, Louis había desaparecido del pasillo y yo seguía con la puerta abierta, la pizza en la mano y una sonrisa de oreja a oreja. Cerré la puerta y me di la vuelta. Christian seguía viendo la televisión y papá estaba en el baño. ¡Uf!
De pronto me sentí tonta. Patética. ¿Se me había notado mucho que babeaba por Louis? Esperaba que no fuera así. ¡Dios, Louis! Nunca me había pasado nada parecido. Nunca me había sentido así nada más conocer a un chico.
Dejé la pizza en la mesa y llamé a Christian. En lo que el pequeño se sentaba, partí la pizza por la mitad, y le di una a Christian. Partí la mía en trozos más pequeños, y aparté uno para mi padre. ¡Mmm! La pizza estaba deliciosa.
- ________(tn), ¿encargaste el uniforme? - preguntó mi padre una vez habíamos terminado de cenar y estábamos sentados en los sillones.
- Sí, ya lo encargué. Y la tienda se llama Jump, no la cosa que me dijiste.
- Ay hija, yo que sé, ya sabes lo mal que se me da el inglés. Luego me apuntas el nombre y voy a por el uniforme. ¿Está muy lejos?
- No, está a unos diez minutos.
- Menos mal, el coche no le traen hasta pasado mañana.
- Te acompaño y te digo.
Esa noche me fui a dormir pronto. Quería acostarme y pensar.
Pensar en Louis.

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