Capítulo 7 : De la mano
Liam abrió la puerta de su casa, entró y la cerró detrás de él de un portazo. ¿Por qué le había preguntado a ________(tn) si tenía novio? ¿Se había vuelto loco? Y para colmo, había sonreído como un tonto cuando me dijo que no.
Fue a su habitación y se sentó en la cama. Apoyó los codos en las rodillas y la cabeza en las manos. Suspiró. ________(tn) le encantaba. Era divertida, simpática, risueña... y guapa. Muy guapa. Levantó la cabeza y sacó el móvil del bolsillo. Ahí estaba aún en la pantalla. Su número de móvil.
Metió de nuevo el móvil en el bolsillo, se levantó y fue a la cocina. Abrió el frigorífico. Cogió un yoghurt, pero lo dejó otra vez donde estaba. No tenía hambre. Volvió a su habitación, se tumbó en la cama y volvió a coger el móvil. Su número de nuevo. ¿Que hacía? ¿La llamaba? Tras unos momentos pensando qué diría, pulsó la tecla de llamar. De llamar a ________(tn).
Me sobresalté al escuchar que mi móvil estaba sonando. Miré el reloj, eran las once. ¿Quién sería? Cogí el móvil y miré quién llamaba, pero no tenía guardado el número. Fruncí el ceño y pulsé el botón verde.
- ¿Sí?
- ¿________(tn)?
- Emm, sí, ¿quién es?
- Soy Liam
- ¡Liam! - sonreí - ¿qué pasa? Al final no me metiste en el grupo de whatsapp.
- Ya... lo olvidé, lo siento... oye, ¿te he despertado o algo?
- No, qué va - mentí - ¿pasa algo?
- Sí, quería decirte que hemos quedado mañana por la tarde en el London Eye, a las seis... vendrás, ¿no?
- Claro, ¿quiénes?
- Emm... Los de ayer, creo.
- Ah, vale, pues allí estaré - sonreí.
- Hasta mañana, ________(tn)
- ¡Adios Liam! - colgué. Qué simpático, me avisaba.
Me sentí algo culpable. Desde que me había encontrado a Louis al otro lado de mi puerta con una pizza en la mano no había pensado en nada más. Ni siquiera en Liam.
Decidí dormirme. Mañana había quedado con mis amigos. Sonreí. Londres me gustaba cada vez más.
Abrí los ojos y me desperecé. La verdad es que había dormido mucho mejor de lo que pensaba que lo haría. No extrañé mi cama ni nada. Eso era un avance.
Miré la hora y me sobresalté, ¡las doce! ¡Eso era como la una en España! Yo ya sabía que dormía mucho... ¿pero tanto? Wow. Al menos había aprovechado bien, ya que mañana iba a tener que levantarme a las siete. Miré el móvil. Una llamada perdida de Nerea. Rodé los ojos sonriendo. Adoraba a Nerea y adoraba que me llamase cuatro veces al día, aunque fuera para cotillear.
Me levanté de la cama, me estiré y me froté los ojos. Fui al salón.
- Papá se ha ido a comprar, pero trajo churros esta mañana.
- ¡Churros! - sonreí. Adoraba los churros.
- Sí... pero solo te he dejado tres... Tenía hambre...
- ¡Christian!
- Jo, lo siento, es que estaban muy ricos.
Resoplé y me senté en la mesa. Había un vaso de leche y tres churros. Hice una mueca. Iba a quedarme con hambre, ¡con lo que me gustaba a mí comer!
A las doce y media la puerta de casa se abrió y apareció mi padre con unas seis bolsas. Abrí los ojos.
- Papa, ¡¿has comprado todo el supermercado?!
- No, es que he ido a uno que hay aquí cerca pero resulta que lo habían cerrado hace dos semanas, así que he tenido que andar más... Y ya he aprovechado y he comprado para unos cuantos días.
Reí, no pude evitarlo. El lema de mi padre era "mejor que sobre a que falte", y le gustaba demasiado ser fiel a ello.
Bueno, para qué mentir. A mí también.
El día se me pasó bastante rápido. Por la mañana había ido con mi padre a por el uniforme. Rob, el tío de Niall, era un hombre majísimo. Además sabía un poco de español. Nos contó que en Irlanda, de donde eran ellos, en su familia había unos cuantos españoles y les gustaba el español. Qué simpático. El uniforme era mejor de lo que esperaba. Chaqueta azul marino, falda por las rodillas también azul marino, cinturón naranja, calcetines altos blancos y zapatos azul marino. Odiaba el uniforme, pero había que admitir que era bonito.
Cuando quise darme cuenta ya me había duchado, vestido y peinado para ir al London Eye. Miré el reloj. ¡Las seis! ¡Mierda! Fui corriendo por la casa y cogí mis converse negras, me las puse y, tras decir adiós apresuradamente, salí por la puerta.
Fui corriendo por la calle llevándome por delante a todo el mundo hasta que llegué al London Eye, jadeando y resoplando. Eran ya las seis y diez. ¡Odiaba ser impuntual! Miré entre la gente y conseguí ver a Liam de pie, mirando el reloj con cara de preocupación. Vaya. Me coloqué bien el pelo y respiré lentamente para calmarme, y me dirigí hacia él.
- ¡Liam! - le saludé.
- ¡________(tn)! Ya pensaba que no venías.
- Lo siento, se me pasó la hora - dije poniendo una mueca - ¿y los demás?
- Eh... - Liam se arrascó la cabeza - Harry y Sophie iban a celebrar su cumpleaños y Niall quería ir a ver a una tal Lala, así que...
- ¿No vienen? - Liam negó con la cabeza - oh...
Liam se encogió de hombros.
- Damos una vuelta tú y yo... si quieres - me sonrió.
- ¡Claro, vale! - le dije
Liam sonrió y nos fuimos a dar una vuelta por el Támesis. Íbamos un poco silenciosos, aunque no era un silencio incómodo. Solo mirábamos el río, y cómo personas de todo tipo montaban en pequeños barquitos y disfrutaban de las aguas tranquilas del río.
- Debe de ser genial montar en uno de esos - dije señalando a un barco en el que una familia señalaban a un niño pequeño el agua. Peces, quizá.
- ¿Quieres montar? - me preguntó Liam
- ¿Ahora? - asintió - oh, me encantaría.
- Vamos - dijo sonriendo.
Le seguí hasta un punto del río en el que bajabas por unas escaleras hasta una especie de puestecito. Liam pagó.
- ¿Y yo no pago? - negó con la cabeza - ¡Liam!
- ¡Yo invito! - me sacó la lengua. Yo reí y le empujé suavemente. Vino mucha más gente que quería subir al mismo barco que nosotros. Al parecer era uno de los más grandes.
Después de unos minutos vino una chica de estatura media tirando a baja, delgada, morena y con pecas.
- ¡Hola chicos! Mi nombre es Aina, y voy a ser vuestra guía en vuestra ruta por el Támesis.
La sonreí. Parecía tener unos diecisiete o dieciocho años. Era muy simpática. Nos ayudó a subir y se rió conmigo cuando Liam casi se cae al agua.
Una vez todos dentro, el barco empezó a moverse. Yo miraba todo. Estaba encantada. Aina estaba más adelante explicando todo, ya que Liam y yo estábamos atrás del todo.
Después de unos minutos, Liam me miró.
- ¿Te está gustando el paseo?
- ¿Bromeas? ¡Me encanta! - le sonreí - muchas gracias Liam.
- Gracias a ti.
¿Gracias a mí? Cuando quise pensar en por qué me había dado las gracias, me cogió de la mano delicadamente. ¡¡Me cogió de la mano!! Dios mío. Me sonrojé. Iba de la mano de Liam en un barquito por el Támesis. Esto era demasiado romántico.
Sonó el timbré. Sophie terminó de ponerse sus vans y abrió la puerta.
- Hola - Harry la miraba pícaramente - ¿nos vamos? - Sophie se acaloró.
- Sí - besó a Harry y se pusieron en marcha.
Harry sacó las llaves del bolsillo de su pantalón y abrió la puerta. Dejó que Sophie pasara por delante de él, y cerró. Dejó las llaves y el móvil encima de la mesilla, y agarró a Sophie por la cintura.
- Mmm... ¿cuál es el plan? - dijo mientras juntaba su frente con la de ella sonriendo.
- Tú decides - Sophie le mordió el labio.
Empezaron a caminar hacia el cuarto de Harry mientras se besaban. Cuando llegaron, Harry cerró la puerta y dejó a Sophie delicadamente en la cama. Se quitó la camiseta, y Sophie recorrió sus marcados abdominales con las manos. Harry era increíble. Perfecto. Y era suyo. Dirigió las manos a los botones de su blusa, pero Harry no le dejó.
- Déjame a mí.
Se arrodilló delante de ella y fue desabrochándole la blusa botón a botón. Cuando terminó, dejó un beso en su ombligo, haciéndola estremecer. Sophie se levantó de la cama y se quitó los pantalones cortos vaqueros, y él hizo lo mismo con sus piratas. Estaban en ropa interior
- Eres perfecta.
Harry empezó a besarla por el cuello. Arrastró sus manos por su espalda y la quitó el sujetador, que cayó a sus pies. Harry la miró con deseo y se quitó sus boxers, y acto seguido le quitó las bragas a ella. Estaban desnudos. Sophie jadeó, y él la cogió de la cintura y la tumbó en la cama. Abrió el segundo cajón de la mesilla de al lado de su cama y sacó un preservativo. Se lo colocó y abrió a Sophie de piernas.
- Pídemelo - Sophie jadeó, y Harry se restregó contra ella - nena, si no me lo pides no voy a hacer nada.
Entonces Sophie subió la boca y le susurró en el oído.
- Hazme tuya.
Harry gruñó y, agarrándola de la cintura, entró en ella. Sophie gimió.
- ¿Te he hecho daño?
-No. Sigue.
Avivado por el estado de Sophie, Harry entró más en ella. Fuerte. Rápido. Apretó su cintura y entró en ella. Duro. Cada vez más. Subió el ritmo. Sophie gemía y jadeaba con cada nueva embestida. Abrió los ojos, le encantaba ver la cara de Harry cuando la hacía el amor. Él tenía los ojos cerrados y se mordía el labio mientras entraba en ella. Abrió los ojos y se encontró con los de ella.
- Te quiero, Sophie.
Y con una embestida final, llegaron los dos juntos, Harry gruñó y Sophie gritó. Habían alcanzado juntos el cielo. Pasaron unos minutos y, cuando sus respiraciones se tranquilizaron, Harry la abrazó y le dio un beso en la frente.
- Felices cuatro meses, mi vida.
El paseo por barco había terminado. Miré mi mano y vi que Liam seguía agarrándola. Me miró y sonrió, apretándola más. Sonreí, no lo pude evitar. Liam era adorable. Nos levantamos y salimos del barco.
- Oye - saltó Liam de repente - ¿no es ese Niall? - señaló con la mano con la que no tenía agarrada la mía hacia donde se salía después de montar en un barco.
Miré donde él señalaba y, en efecto, vi a Niall. Iba de la mano de una chica que no pude ver desde lejos.
- ¿Nos acercamos? - le pregunté a Liam.
Liam asintió y fuimos donde estaban ellos. Niall nos vio y se acercaron.
- ¡¡Estais de la mano!! - Niall señaló nuestras manos.
Liam y yo nos miramos. Él se había puesto rojo, y seguro que yo estaba igual.
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